Argentina convulsionada y de pié en rechazo a discurso de la Presidenta.

Publicado en 'Actualidad Mundial' por RAMMSES, 26 Mar 2008.





  1. RAMMSES

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    Cristina Kirchner criticó con dureza el masivo paro nacional de agricultores y aseguró que no cederá a ninguna extorsión, lo que generó airadas reacciones en todo el país.
    La mandataria argentina experimentó este martes el síndrome De La Rúa. Buenos Aires y las principales ciudades del país se convirtieron en un solo cacerolazo. Una protesta espontánea, como en aquellas históricas jornadas de diciembre de 2001, se desató momentos después del incendiario discurso de Cristina Kirchner acusando a los productores agrarios de protagonizar "los piquetes (cortes) de la abundancia".
    En una jornada donde la tensión y la división de posturas fue corriendo como un reguero de pólvora a lo largo de los más de 300 cortes de rutas a lo largo y ancho de todo el país, donde hace dos semanas los productores mantienen una huelga en contra de las retenciones fiscales a las exportaciones de granos y carnes.
    Hubo, incluso, enfrentamientos entre manifestantes con activistas favorables a Cristina Kirchner en la Plaza de Mayo.
    Después de anunciar la huelga por tiempo indeterminado, las cuatro organizaciones que agrupan al sector agropecuario, esperaban que la presidenta hiciera alusión al conflicto por primera vez y convocara al diálogo. Lejos de lo esperado, durante 20 minutos y rodeada de alcaldes y gobernadores partidarios, la jefa de Estado cuestionó a los productores y dijo que "no nos dejaremos presionar".
    "Alguien desprevenido diría que este es un sector que siempre fue muy rentable y tiene un gobierno malo. Es exactamente a la inversa. A comienzos de los 90, los productores del campo se debatían también entre el remate de sus campos y la falta de competitividad de la economía argentina. En el 91, con la convertibilidad y el 1 a 1, se eliminaron las retenciones, pero casi nos quedamos sin productores, o sea que cuando hay pérdidas, la sociedad debería absorberlas, pero cuando las vacas vienen gordas, las vaquitas para ellos, las penitas para los demás", puntualizó Kirchner.
    La acusan de querer dividir a los argentinos
    De inmediato en los piquetes los dirigentes agropecuarios reaccionaron airados. Eduardo de Angelis, líder de la Federación Agraria Argentina (FAA) de la provincia de Entre Ríos, acusó a la presidenta de "querer dividir a los argentinos" y la calificó de "ignorante porque evidenció que no conoce nada de lo que pasa en el campo".
    De hecho Cristina Kirchner confundió el lugar de la Laguna la Picasa, ubicada en Rufino, Provincia de Santa Fe, que está en Entre Ríos.
    Ratificadas las protestas, sin ánimo de diálogo entre las partes, y con los primeros síntomas de desabastecimiento de alimentos, los cacerolazos espontáneos comenzaron en el acomodado barrio Norte y en la Recoleta, y se expandieron con el correr de la noche a diversos barrios de la Capital Federal, a Córdoba, Tucumán y Mar del Plata y Paraná, entre otras ciudades.
    "Estamos cansados de tanta soberbia. Estamos con el campo, Fue el campo el que recuperó al país después de la crisis del 2001 y no los Kirchner", gritaba Angela Survich, en la esquina de Callao y Avenida Libertador, mientras golpeaba una cacerola guardada como un trofeo desde la jornadas que le costaron el gobierno al ex presidente Fernando De la Rúa, en diciembre del 2001.
    Tras el polémico discurso de la presidenta, la diputada Elisa Carrió, líder de la opositora Coalición Cívica, al igual que la Unión Cívica Radical, responsabilizó a "La presidenta y a su esposo de lo que pueda llegar a pasar de aquí en adelante", al tiempo que llamó a apoyar a la gente del campo y "a mantener la calma y no caer en provocaciones".
    Con el correr de las horas, la Plaza de Mayo comenzó a recibir a los espontáneos manifestantes. Anoche la Iglesia y el kirchnerista Gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, llamaron a propiciar una negociación entre el gobierno y el campo. Pero nadie escuchaba.
    La bronca contra el Gobierno a esas horas ya habían cubierto todos los canales de la crisis. Incluso los de un diálogo cada vez menos posible. Y todo para recordarles a los argentinos, que a pesar de los parches económicos y de los discursos la crisis, iniciada en el 2001 aún está latente.
    Avanzada la noche, la protesta llegó a las puertas de la sede
    de gobierno, la Casa Rosada, y de allí pasó a la residencia presidencial de Olivos, al norte de Buenos Aires.

    Fuente : El Tiempo.

    *** Ver más sobre la crisis en la Argentina que dio la vuelta al mundo : aquí.