Antología de Poesía

Publicado en 'Literatura' por asteriom, 6 Jul 2010.





  1. asteriom

    asteriom Miembro frecuente

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    JAIME SABINES



    ADÁN Y EVA






    I

    - Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate.
    - Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?
    - Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha.
    - Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti.
    Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho, y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas.
     
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  2. José Elías

    José Elías Miembro de bronce

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    De Don Luis de Góngora y Argote:

    Mientras por competir con tu cabello
    oro bruñido al sol relumbra en vano,
    mientras con menosprecio en medio el llano
    mira tu blanca frente al lilio bello,

    mientras a cada labio -por cogello-
    siguen más ojos que al clavel temprano
    y mientras triunfa con desdén lozano
    del luciente cristal tu gentil cuello;

    goza cuello, cabello, labio y frente,
    antes que lo que fue en tu edad dorada:
    oro, lilio, clavel, cristal luciente;

    no solo en plata o vïola troncada
    se vuelva; mas tú y ello juntamente
    en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
     
    Última edición: 9 Jul 2010
  3. asteriom

    asteriom Miembro frecuente

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    ROQUE DALTON

    COMO TÚ



    Yo, como tú,
    amo el amor,
    la vida,
    el dulce encanto de las cosas,
    el paisaje celeste de los días de enero.

    También mi sangre bulle
    y río por los ojos
    que han conocido
    el brote de las lágrimas.

    Creo que el mundo es bello,
    que la poesía es como el pan,
    de todos.

    Y que mis venas no terminan en mí
    sino en la sangre unánime
    de los que luchan por la vida,
    el amor,
    las cosas,
    el paisaje y el pan,
    la poesía de todos.
     
    A lavrentiberia, Reloj y ArtMagic les gustó este mensaje.
  4. Gorgojo

    Gorgojo Suspendido

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    creo que voy a pasar los textos que puse en el otro tema a este, eso de "poemas que te llegaron a alma" me suena a "el perú avanza".

    +++


    Prosa del transiberiano y la pequeña Jehanne de Francia - Blaise Cendrars

    Yo era un adolescente en aquel tiempo
    Tenía apenas dieciséis años y ya no me acordaba de mi
    infancia
    Estaba a dieciséis mil leguas del lugar de mi nacimiento
    Estaba en Moscú, en la ciudad de los mil y tres campanarios
    y de las siete estaciones
    Y no me bastaban las siete estaciones y las mil y tres torres
    Porque mi adolescencia era entonces tan ardiente y tan loca
    Que mi corazón, alternativamente, ardía como el templo
    de Éfeso o como la Plaza Roja de Moscú
    Al ponerse el sol.
    Mis ojos iluminaban antiguos caminos.
    Y yo era tan mal poeta
    que no sabía ir hasta el fondo.

    El Kremlin parecía un inmenso pastel tártaro
    de crujiente corteza de oro
    Con las grandes almendras de las catedrales tan blancas
    y el oro meloso de las campanas...
    Un viejo monje me leía la leyenda de Novgorod...
    Yo tenía sed
    Y descifraba caracteres cuneiformes
    De repente, las palomas del Espíritu santo alzaron vuelo
    sobre la plaza
    Y también mis manos echaron a volar con un rumor de
    albatros
    Y tales son las últimas reminiscencias del último día
    Del último viaje
    Y del mar.

    Sin embargo, era yo un pésimo poeta
    Que no sabía ir hasta el fondo.
    Tenía hambre
    Y todos los días y todas las mujeres en los cafés y todos los
    vasos
    Hubiera querido beberlos y romperlos
    Y todos los escaparates y todas las calles
    Y todas las casas y todas las vidas
    Y todas las ruedas de los coches que giran en torbellino
    sobre los ruinosos empedrados
    Hubiera querido hundirlas en hogueras de espadas
    Y hubiera querido triturar todos los huesos
    Y arrancar todas las lenguas
    Y licuar todos esos grandes cuerpos extraños y desnudos
    bajo sus vestidos enloquecedores...
    Presentía la llegada del gran Cristo rojo de la revolución rusa...
    Y el sol era una llaga maligna
    que se abría como una brasa.

    Yo era un adolescente en aquel tiempo
    Tenía apenas dieciséis años y ya no me acordaba de mi
    nacimiento
    Estaba en Moscú, donde quería nutrirme de llamas
    Y no me bastaban las torres y las estaciones que
    constelaban mis ojos
    En Siberia tronaba el cañón, era la guerra
    El hambre el frío la peste el cólera
    Y las aguas fangosas del Amor arrastraban millones de
    carroñas
    En todas las estaciones veía partir los últimos trenes
    Ya nadie podía viajar pues no se vendían más boletos
    Y tanto hubieran deseado quedarse los soldados que
    partían...
    Un viejo monje me cantaba la leyenda de Novgorod.

    Yo, el mal poeta que no quería ir a ningún lado podía ir a
    cualquier parte
    Y también los comerciantes aún tenían dinero suficiente
    Para tentar fortuna.
    Su tren salía todos los viernes por la mañana.
    Se decía que había muchos muertos.
    Uno llevaba cien cajones de despertadores y relojes cu-cu
    de la Selva Negra
    Otro, cajas de sombreros, cilindros y un surtido de
    tirabuzones de Sheffield
    Otro, ataúdes de Malmoe repletos de latas de conserva y de
    sardinas en aceite
    Había además muchas mujeres
    Mujeres de entrepiernas en alquiler que también podían
    servir de ataúdes
    Todas estaban patentadas
    Se decía que había muchos muertos allá
    Ellas viajaban con tarifas rebajadas
    Y todas tenían una cuenta-corriente en el Banco.

    Hasta que, un viernes por la mañana llegó por fin mi turno
    Estábamos en diciembre
    Y también yo partí para acompañar el viajante de bisutería
    con destino a Kharbin
    Teníamos dos camarotes en el expreso y 34 cofres con
    joyería Pforzheim
    Pacotilla alemana “Made in Germany”
    El viajante me había dado ropas nuevas y, al subir al tren,
    perdí un botón.
    -Lo recuerdo, lo recuerdo, a menudo he pensado en eso después-
    Dormía sobre los cofres y me sentía feliz de jugar con la
    browning niquelada que también él me regaló.

    Tan dichoso y despreocupado
    Imaginaba jugar a los bandidos
    Habíamos robado el tesoro de Golconda
    Y gracias al Transiberiano íbamos a ocultarlo al otro
    extremo del mundo
    Yo debía defenderlo contra los salteadores del Ural que
    atacaron a los saltimbanquis de Julio Verne
    Y de los Kunguzes, y de los boxers de la China
    Y de los pequeños mongoles furiosos del Gran Lama
    Y de Alí-Babá y los cuarenta ladrones
    Y de los fieles del terrible Viejo de la Montaña
    Y sobre todo, de los más modernos
    Los ratas de hotel
    Y los especialistas de los expresos internacionales.

    Y sin embargo, y sin embargo
    Me sentía triste como un niño
    Los ritmos del tren
    La “médula ferroviaria” de los psiquiatras americanos
    El ruido de las puertas de las voces y de los ejes rechinantes
    sobre los rieles congelados
    El ferlín de oro de mi porvenir
    Mi browning el piano y las blasfemias de los jugadores de
    cartas en el compartimiento de al lado
    La estupenda prescencia de Jeanne
    El hombre de anteojos azules que se paseaba nerviosamente
    por el pasillo y me miraba al pasar
    El rozar de las mujeres
    Y el silbido del vapor
    Y el ruido eterno de las ruedas enloquecidas en los carriles
    del cielo
    Los vidrios se han cubierto de escarcha
    ¡Se acabó el paisaje!
    Y detrás, las llanuras siberianas del cielo a plomo y las
    grande sombras de los Taciturnos que suben
    y descienden
    Voy tendido sobre una manta
    Abigarrada
    Como mi vida
    Y mi vida no abriga más que esta manta
    Escocesa
    Y Europa entera entrevista en el paragolpe de un expreso
    lanzado a todo vapor
    No es más rica que mi vida
    Mi pobre vida
    Este chal
    Deshilachado sobre cofre repletos de oro
    Con los cuales ruedo
    Y sueño
    Mientras fumo
    Y la única llama del universo
    Es un pobre pensamiento...

    De lo profundo del corazón suben lágrimas
    Si pienso, Amor, en mi querida;
    Es tan solo una niñas, pálida, inmaculada,
    Que desde el fondo de un burdel viene a mi encuentro

    Apenas una niña, rubia, risueña y triste,
    No sonríe ni llora jamás;
    Pero si os deja beber en el fondo de sus ojos
    Tiembla en ellos un dulce lirio de plata, la flor del poeta.

    Es silenciosa y dulce, sin un solo reproche,
    Se estremece profundamente si alguien se le aproxima,
    Pero cuando, de aquí, de allá, regreso festivo a buscarla
    Da un paso hacia mí, cierra los ojos –y da un paso;

    Porque es mi amor y las otras mujeres
    Sólo tienen vestidos de oro sobre grandes cuerpos en llamas
    Mi pobre niña, en cambio, está en tal desamparo...
    Está desnuda, no tiene cuerpo: es demasiado pobre.

    Es solo una flor cándida y endeble
    La flor del poeta, un pobre lirio de plata
    Muy fría, muy sola y tan marchita
    Me asoman las lágrimas sin pienso en su corazón

    Y esta noche es igual a otras cien mil donde un tren corre
    en la noche
    -Caen los cometas-
    Y el hombre y la mujer –aunque jóvenes- se entretienen
    en hacer el amor.

    El cielo es como la carpa desgarrada de un circo pobre en
    una ínfima aldea de pescadores
    En Flandes
    El sol es una lámpara humeante
    Y en lo alto de un trapecio una mujer hace la luna.
    El clarinete, el pistón, una flauta agria y un mal tambor
    Esa es mi cuna.
    Mi cuna
    Siempre junto al piano cuando mi madre como Madame
    Bovary tocaba las sonatas de Beethoven
    He pasado mi infancia en los jardines colgantes de
    Babilonia.
    En la rabona, en las estaciones, ante los trenes que partían
    Ahora, hago correr todos lo trenes detrás de mí
    Bâle-Tomboctu
    También aposté a las carreras de Auteuil y Longchamps
    París-New York
    Ahora hago correr todos los trenes a lo largo de mi vida
    Madrid-Estocolmo
    Y he perdido todas mis apuestas
    Y ya sólo la Patagonia, sólo la Patagonia conviene a mi
    inmensa tristeza, la patagonia, y un viaje a los mares del
    Sur
    Viajo
    Siempre he estado de viaje
    Estoy en viaje con la pequeña Jehanne de Francia
    El tren da un peligroso brinco y vuelve a caer sobre sus ruedas
    El tren vuelve a caer sobre sus ruedas
    El tren vuelve siempre a caer sobre sus ruedas

    <<Di, Blaise, estamos muy lejos de Montmartre?>>

    Estamos lejos, Jeanne, hace siete días que rodamos
    Estás lejos de Montmartre, de la Butte que te crió y del
    Sacre-Coeur donde te acurrucaste
    París ha desaparecido con su enorme llamarada
    Quedan solo cenizas incesantes
    La lluvia que cae
    La turba delatándose
    Siberia que gira
    Las pesadas capas de nieve que aumentan
    Y el cascabel de la locura que tirita como un último deseo
    en el aire lívido
    El tren palpita en el corazón de los horizontes plomizos
    Y tu dolor ríe con sorna...

    <<Di, Blaise, estamos muy lejos de Montmartre?>>

    Las inquietudes
    Olvida las inquietudes
    Todas las estaciones agrietadas el sesgo sobre la ruta
    Los hilos telegráficos de los que penden
    Los postes gesticulares que hacen muecas y las estrangulan
    El mundo se estira se alarga y se encoge como un acordeón
    que una mano sádica atormenta.
    En las desgarraduras del cielo, furiosas locomotoras
    Huyen
    Y en los agujeros,
    Vertiginosas ruedas bocas voces
    Y los perros de la desgracia pisándonos los talones
    Todos los demonios andan sueltos
    Hierros viejos
    Todo desafina
    <<El brun-run-run>> de las ruedas
    Choques
    Sacudidas
    Somos una tempestad bajo el cráneo sordo...

    <<Di, Blaise, estamos muy lejos de Montmartre?>>

    Sí, me exasperas, estamos muy lejos, bien lo sabes
    La locura recalentada brama en la locomotora
    La peste el cólera se levantan como brasas ardientes en
    nuestro camino
    Desaparecemos en plena guerra como en un túnel
    El hambre, el hambre ****, se aferra a las nubes en
    desbandada
    Y esparce su estiércol de batallas en montones pestilentes de muertos
    Haz como ella, cumple con tu oficio...

    <<Di, Blaise, estamos muy lejos de Montmartre?>>

    Sí, lo estamos, lo estamos
    Todos los chivos emisarios han reventado en este desierto
    Escucha los cencerros de este rebaño sarnoso Tomsk
    Tchéliabinsk Kainsk Obi Taichet Verkné Oudinsk
    Kourgan Samara Pensa-Touloune
    La muerte en Manchuria
    Es nuestro desembarco nuestra última guarida
    Este viaje es terrible
    Ayer a la mañana
    Ivan Oulitch tenía blancos los cabellos
    Y Kolia Nikolai Ivanovitch se roe las uñas desde hace
    quince días...
    Haz como la Muerte y el Hambre: cumple con tu oficio
    Sólo valdría unos centavos, pero en el Transiberiano te
    darán cien rublos
    Haz arder los asientos y avergüénzate bajo la mesa
    El diablo toca el piano
    Sus nudosos dedos excitan a las mujeres
    La naturaleza
    Las devoradoras
    Cumple con tu oficio
    Hasta Kharbin...

    <<Di, Blaise, estamos muy lejos de Montmartre?>>

    No... pero déjame en paz... déjame tranquilo
    Tus caderas son angulosas
    Tu vientre áspero y tiene purgaciones
    Eso es cuanto París ha puesto en tu regazo
    También un poco de alma... pues eres desdichada
    Me das pena me das pena ven aquí junto a mi corazón
    Las ruedas son los molinos de viento de Jauja
    Y los molinos de viento son las muletas que un mendigo
    hace girar
    Somos los lisiados del espacio
    Rodamos sobre nuestras cuatro llagas
    Nos han podado las alas
    Las alas de nuestros siete pecados
    Y todos los trenes son los baleros del demonio
    Un corral
    El mundo moderno
    El horizonte queda demasiado lejos
    Y al final del viaje es terrible ser un hombre con una mujer...

    <<Blaise, di, estamos muy lejos de Montmartre?>>

    Me das pena me das pena ven conmigo voy a contarte un
    cuento
    Ven a mi cama
    Ven junto a mi corazón
    Voy a contarte un cuento...
     
    Última edición: 10 Jul 2010
  5. Gorgojo

    Gorgojo Suspendido

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    ¡Oh ven, ven!

    En las Fidji reina una eterna primavera
    La pereza
    Las parejas desfallecen de amor sobre las altas hierbas y la
    cálida sífilis ronda bajo los bananeros
    ¡Ven a las islas perdidas del Pacífico!
    Se llaman Fenix, Marquesas
    Borneo y Java
    O Célibes en forma de gato.
    No podemos ir al Japón
    ¡Ven a México!
    Sobre sus altas mesetas florecen tulipanes
    Las lianas tentaculares son la cabellera del sol
    Se diría la paleta y los pincele de un pintor
    Colores que aturden como un gong
    Rousseau estuvo allí
    Y quedó deslumbrado para toda la vida
    Es el país de los pájaros
    El ave del paraíso, el pájaro-lira
    El tucán, el pájaro-burlón
    Y los colibríes anidan en el corazón de los lirios negros
    ¡Ven!
    Nos amaremos en las majestuosas ruinas del templo azteca
    Serás mi ídolo
    Un ídolo infantil y colorido un poco feo y pintorescamente
    extraño
    ¡Oh, ven!

    Si quieres iremos en aeroplano y volaremos sobre el país de los mil lagos
    Allí las noches son desmesuradamente largas
    El antepasado prehistórico tendrá miedo de mi motor
    Aterrizaré
    Y construiré un hangar para mi avión con huesos fósiles de mamuts
    El fuego primitivo reavivará nuestro pobre amor
    Samovar
    Y nos amaremos muy burguesamente cerca del polo
    ¡Oh, ven!

    Jeanne Jeannette Ninette chicha chitón tetita
    Mimí mimor pichoncita mía mi tesoro
    Nonó Arrorró
    Yuyo popó
    Cosita corazoncito
    Palomita
    Cabrita mía
    Dulce pecadito
    Chucho chuchita
    Cu-cú
    Se ha dormido.
    Se ha dormido
    Y de todas las horas del mundo no ha gustado una sola
    Todos los rostros entrevistos en las estaciones
    Todos los relojes
    La hora de París la hora de Berlín la hora de San
    Petesburgo y la hora de todas las estaciones
    Y en Oufa el rostro ensangrentado del artillero
    Y el cuadrande estúpidamente luminoso de Grodno
    Y el perpetuo avance del tren
    Cada mañana hay que poner en hora los relojes
    El tren avanza y el sol se reterda
    No importa, oigo las campanas sonoras
    El enorme bordón de Notre-Dame
    La agria campana del Louvre que convocó a la San
    Bartolomé
    Los carrillones enmohecidos de Brujas-la-Muerta
    Las campanillas eléctricas de la Biblioteca de New-York
    Las campanas de Venecia
    Y las campanas de Moscú, el reloj de la Puerta Roja que me
    contaba las horas cuando era oficinista
    Y mis recuerdos
    El tren resuena
    Un gramófono gangoso toca música gitana
    Y el mundo, como el reloj del barrio judío de Praga, gira
    locamente al revés.

    Deshoja la rosa de los vientos
    Retumban las tempestades desencadenadas
    Los truenes ruedan en torbellinos sobre el laberinto de las
    redes ferroviarias
    Juguetes diabólicos
    Hay trenes que desaparecen para siempre
    Otras se pierden en viaje
    Los jefes de la estación juegan al ajedrez
    Tric-trac
    Billar
    Carambolas
    Parábolas
    La vía férrea es una nueva geometría
    Siracusa
    Arquímedes
    Y los soldados que lo degüellan
    Y las galeras
    Y los barcos
    Y las máquinas prodigiosas que él inventó
    Y todas las matanzas
    La historia antigua
    La historia moderna
    Los torbellinos
    Los naufragios
    Incluso el Titanic que leí en el diario
    Tantas imágenes-asociaciones que no puedo desarrollar en
    mis versos
    Porque aún soy muy mal poeta
    Porque el universo me desborda
    Porque descuidé asegurarme contra los accidentes
    ferroviarios
    Y porque no sé ir hasta el fondo
    Y tengo miedo

    Tengo miedo
    No sé ir hasta el fondo
    Como mi amigo Chagall yo podría pintar una serie de
    cuadros dementes
    Pero no he tomado notas del viaje
    <<Perdonad mi ignorancia>>
    <<Perdonadme que ignore al viejo juego de los versos>>
    Como dice Guillaume Apollinaire
    Todo lo concerniente a la guerre puede leerse en las
    <<Memorias>> de Kauropatkin
    O en los periódicos japoneses tan cruelmente ilustrados
    ¿A qué documentarme?
    Me abandono
    A los sobresaltos de mi memoria...

    A partir de Irkustk el viaje se tornó sumamente lento
    Excesivamente largo
    Íbamos en el primer tren que contorneaba el lago Baikal
    Habían adornado la locomotora con banderas y farolillos
    Y abandonamos la estación a los tristes acordes del himno
    del Zar
    Si fuera pintor derramaría mucho rojo, mucho amarillo
    sobre el final de este viaje.
    Estoy seguro de que todos estamos un poco locos
    Y que un delirio inmenso ensangrentaba los rostros
    exasperados de mis compañeros de viaje
    Cuando nos aproximábamos a la Mongolia
    Que crepitaba como un incendio.
    El tren aminoró la marcha
    Y yo percibía en el eterno rechinar de las ruedas
    Los locos acentos y sollozos
    De una eterna liturgia.

    He visto.
    He visto los trenes silenciosos negros que retornaban del
    Extremo Oriente y pasaban como fantasmas
    Y mis miradas, como el farol posterior, corren todavía
    detrás de esos trenes
    En Talga cien mil heridos agonizaban faltos de cuidado
    Visité los hospitales de Krasnoiarsk
    Y en Khilock no cruzamos con un largo conboy de
    soldados locos
    He visto en los lazaretos llagas abiertas y heridas que
    sangraban a más no poder
    Y los miembros amputados danzaban en torno o volaban
    por el aire tronco
    El incendio ardía sobre todos los rostros y en todos los
    corazones
    Dedos idiotas tamborilean sobre los vidrios
    Y bajo la presión del miedo las miradas reventaban como
    abscesos
    En todas las estaciones incendiaban todos los vagones
    He visto
    He visto trenes de sesenta locomotoras huir a todo vapor
    perseguidos por horizontes en celo y bandadas de
    cuervos que volaban desesperadamente
    Hasta desaparecer
    En dirección Port Arthur.

    En Chita tuvimos un poco de reposo
    Parada de cinco días por obstrucciones en la ruta
    Los pasamos en la casa del señor Iankelewitch que quería
    casarme con su única hija
    Luego el tren volvió a partir
    Entonces fui yo quien se sentó al piano y me dolían las muelas
    Vuelvo a ver a mi antojo aquel interior tan calmo la tienda
    del padre y los ojos de la muchacha que se ceñía a mi
    cama por las noches
    Mussorgsky
    Y los lieder de Hugo Wolf
    Y las arenas de Gobir
    Y en Khailar una caravana de camellos blancos
    Creo que estuve ebrio durante más de 500 kilómetros
    Pero tocaba el piano y eso es lo único que vi
    Cuando uno viaja debería cerrar los ojos
    Dormir
    Cuánto hubiera querido dormir
    Reconozco a todos los países por su color con los ojos cerrados
    Y reconozco todos los trenes por su ruido
    Los trenes de Europa son de cuatro tiempos en cambio los
    de Asia son de cinco y siete
    Otros van en sordina: son niñeras que acunan
    Algunos por el ruido monótono de las ruedas me
    recuerdan la pesada prosa de Maeterlink
    He descifrado todos los confusos textos de las ruedas y he
    reunido los elementos dispersos de una violenta belleza
    Que poseo
    Y que me fuerza.

    Tsitsikar y Kharbin
    No voy más allá
    Es la última estación
    Desembarqué en Kharbin cuando acababan de incendiar
    las instalaciones de la Cruz Roja

    Oh París
    Gran hogar caluroso con los tizones entrecruzados de tus
    calles y tus viejas casas que se inclinan sobre ellos para
    calentarse
    Como abuelas
    Y tus afiches rojos verdes multicolores como mi pasado por
    último amarillo
    Amarillo, al orgulloso color de las novelas de Francia en el
    extranjero
    En las grandes ciudades me gusta frotarme en los autobuses
    en marcha
    Los de la línea Saint-germain-Montmartre me llevan al
    asalto de la Butte
    Braman los motores como los toros de oro
    Las vacas del crepúsculo pacen en el Sacré-Coeur
    Oh París
    Estación central desembarcadero de voluntades encrucijada
    de inquietudes
    Sólo los vendedores de colores tienen todavía un poco de
    luz ante la puerta
    La Compañía Internacional de Wagons-Lits y de los
    Grandes Expresos Europeos me ha enviado sus
    prospectos
    Es la más bella iglesia del mundo
    Tengo amigos que me rodean como parapetos
    Cuando parto tienen miedo de que no regrese nunca
    Todas las mujeres que he conocido se yerguen en el
    horizonte
    Con el gesto lastimoso y la triste mirada de los semáforos
    bajo la lluvia
    Bella, Agnès, Catherin y la madre de mi hijo en Italia
    Y esa otra, la madre de mi amor en América
    Hay gritos de sirena que me desgarran el alma.

    Todavía allá lejos en Manchuria un vientre se estremece
    como en un alumbramiento
    Yo quisiera
    Yo quisiera no haber viajado nunca
    Esta noche un gran amor me atormenta
    Y a pesar mío pienso en la pequeña Jehanne de Francia.
    He escrito este poema en su honor en una noche de tristeza

    Jeanne
    La pequeña prostituta
    Estoy triste estoy triste
    Iría al <<Lapin Agile>> a rememorar mi juventud perdida
    Y a beber unas copas
    Después volvería solo

    París

    Ciudad de la Torre única del gran Patíbulo y de la rueda

    París, 1913
     
  6. Sachiel

    Sachiel Miembro frecuente

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    Escrito a Ciegas
    Martín Adán

    Quieres tú saber de mi vida?
    Yo sólo sé de mi paso,
    De mi peso,
    De mi tristeza y de mi zapato.
    ¿Por qué preguntas quién soy,
    Adónde voy?... Porque sabes harto
    Lo del Poeta, el duro
    Y sensible volumen de ser mi humano,
    Que es un cuerpo y vocación,
    Sin embargo.
    Si nací, lo recuerda el Año
    Aquel de quien no me acuerdo,
    Porque vivo, porque me mato.​

    Mi Ángel no el de la Guarda.
    Mi Ángel es del Hartazgo y Retazo,
    Que me lleva sin término,
    Tropezando, siempre tropezando,
    En esta sombra deslumbrante
    Que es la Vida, y su engaño y su encanto.​

    Cuando lo sepas todo...
    Cuando sepas no preguntar...
    Cuando no sepas no saber nada
    Sino roerte la uña de mortal,
    Entonces te diré mi vida,
    Que no es más que una palabra de más...​

    La toda tuya vida es como cada ola:
    Saber matar,
    Saber morir,
    Y no saber retener su caudal,
    Y no saber discurrir y volver a su principio,
    Y no saber contenerse en su afán...
    Si quieres saber de mi vida,
    Vete a mirar al Mar.​

    ¿Por qué me la pides, Literata?
    ¿Ignoras acaso que en el Mundo,
    Todo de nadas acumuladas,
    De desengrandar infinitudes,
    No sino un trasgo
    Eterno, sombra apenas de apetito de algo?​

    La cosa real, si la pretendes
    No es aprehenderla sino imaginarla.
    Lo real no se le coge: se le sigue,
    Y para eso son el sueño y la palabra.
    ¡Cuídate de su atajo!
    ¡Cuídate de su distancia!
    ¡Cuídate de su despeñadero!
    ¡Cuídate de su cabaña!​

    ¿Quién soy? Soy mi qué,
    Inefable e innumerable
    Figura y alma de la ira.
    No, eso fue al fin... y era al principio,
    Antes de donde el principio principia.
    Soy un cuerpo de espíritu de furia
    Asentada y de aceda ironía.
    No, no soy el que busca
    El poema, ni siquiera la vida...
    Soy un animal acosado por su ser
    Que es una verdad y una mentira.​

    ¡Es tan simple mi ser, y tal ahogo,
    Con punzada en nervio y carne!...
    Yo buscaba otro ser,
    Y ése ha sido mi buscarme.
    Yo no quería ni quiero ya ser yo,
    Sino otro que se salvara o que se salve,
    No el del Instinto, que se pierde,
    Ni el del Entendimiento, que se retrae.​

    Mi día es otro día,
    Algún no sé dónde estarme,
    A dónde no sé ir en mi selva
    Entre mis reptiles y mis árboles,
    Libros y cementos
    Y estrellas de neón,
    Y mujeres que se me juntan como la pared y como nadie... o como madre,
    Y el recién nacido que sobre mí llora,
    Y por la calle
    Todas las ruedas
    Reales y originales.
    Así es mi día cabal,
    Hasta la última tarde.​

    Y escribí libros para persuadirme
    A que yo era alguien,
    Uno según mi gana
    O según mi nadie.​

    El Otro, el Prójimo, es un fantasma.
    ¿Existe el aire,
    Donde te asfixias y recreas
    Respirando, tu cuerpo inane?
    ¡No, nada es sino la sorpresa
    Eterna de tu mismo reencontrarte
    Siempre tú los mismos entre los mismos muros
    De las distancias y las calles!
    ¡Y de los cielos estos techos
    Que nunca me ultiman porque nunca caen!​

    Y no alcancé el furor de lo divino,
    Ni a la simpatía de lo humano
    Lo soy y no lo siento ni así me siento.
    Soy en el Día el Solitario
    Y el absoluto en la Zoología si pienso,
    O como carnívoro feroz si agarro.
    ¿Soy la Creatura o el Creador?
    ¿Soy la Materia o el Milagro?
    ¡Qué mía y qué ajena tu pregunta!...
    ¿Quién soy? ¿Lo sé yo acaso?
    ¡Pero no, el Otro no es!
    ¡Sólo yo en mi terror o en mi orgasmo!​

    ¡Y con todos mis sueños resoñados,
    Y con toda la moneda recogida,
    Y con todo mi cuerpo, resurrecto
    Tras cada coito, ciego, vano, sin pupila!...
    ¡Cuando no seas nada más que ser,
    Si llegas a la edad de la agonía!...
    ¡Cuando sepas, verdaderamente,
    Que es inayable ayuntamiento de muerte y vida!...
    ¡Entonces te diré quién soy,
    Seguro sí, que ya sin voz, Amiga!​

    Que se curan con hierbas eficaces
    Los puros animales que te hablaban
    Allá, entre piedras inmateriales.
    El mundo real y la ciencia humana
    Donde, con una pelota
    Los muchachos aparentes hediondos gozaban.
    Sí, la vida es un delirio así, y sin embargo,
    En esa vida no estuvo mi nada,
    Ninguna, pero real, y alta pero celeste o volcánica.​

    ¡Qué tarde llega el Tiempo
    A su punto de olvido o de sensibilidad!
    Viene arrastrando, como el aluvión,
    De cúmulo, de suelo, de humanidad.
    ¡Cuán a destiempo llega uno a sí mismo!
    ¡Cuán inesperado y desesperado cualquier ya,
    Todo yo que cae con el Tiempo
    Desde nunca siempre y para siempre jamás!
    ¡Qué madrugada eterna no dormida
    Lo del resolverme en el hacer y en el pensar!​

    La Soledad es una roca dura
    Contra la que arroja el Aire.
    Está en cada pared de la Ciudad,
    Cómplice, disimulándose.
    Me arrojo o me arrojo, sin cesar
    -Yo soy mi impedimento y mi crearme.-​

    La Poesía es, amiga,
    Inagotable, incorregible, ínsita.
    Es el río infinito
    Todo de sangre,
    Todo de meandro, todo de ruina y arrastre de vivido...
    ¿Qué es la Palabra
    Sino vario y vano grito?
    ¿Qué es la imagen de la Poética
    Sino un veloz leño bajo un gato írrito?
    Todo es aluvión. Si no lo fuera,
    Nada sería lo real, lo mismo.​

    El Amor no sabía
    Sino tragarse su substancia
    Y así la Creación se renovaba.
    Todo me era de ayer, pero yo vivo,
    Y a veces creo, y la Vez me amamanta.​

    No soy ninguno que sabe.
    Soy el uno que ya no cree
    Ni en el hombre,
    Ni en la mujer,
    Ni en la casa de un solo piso,
    Ni en el panque con miel.
    No soy más que una palabra
    Volada de la sien
    Y que procura compadecerse

    Y anidar en algún alto tal vez
    De la primavera lóbrega
    Del Ser
    No me preguntes más,
    Que ya no sé...​

    Supe que no era lo que no era, no sé cómo, y todo era
    Hasta la cosa de mi nada.
    Y fui uno no sé cuándo,
    Persiguiendo, por entre numen y maraña
    Dentro de ella, yo, nacido y flaco, ya con todas armas,
    Yo por todo paso que me hacía,
    A ello persiguiendo... a la palabra
    A cualquiera,
    A la de a la madriguera o a la que salta.
    Si mi vida no es esto
    ¿Qué será la vida?... ¿Adivinanza?...​

    Que me dé tiempo el Tiempo, a más del suyo,
    Y yo me reharé mi eternidad;
    La que me falta,
    Porque la eché... me estuvo un momento demás.​

    ¿Sabes de los puertos encallados
    Del furor y del desembarcar,
    Y del cetáceo con mojadísimo uniforme
    Que no nada y cae ya?
    ¿Sabes de la ciudad tanta,
    Que me parece ciudad,
    Sino un cadáver disgregado,
    Innumerable e infinitesimal?
    Tú no sabes nada;
    Tú no sabes sino preguntar.
    Tú no sabes sino sabiduría.
    Pero sabiduría no es estar
    Sin noción de nada, sino proseguir o seguir
    A pie hacia el ya.​
     
    A lavrentiberia y fioregy les gustó este mensaje.
  7. asteriom

    asteriom Miembro frecuente

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    César Vallejo

    Los desgraciados


    Ya va a venir el día; da
    cuerda a tu brazo, búscate debajo
    del colchón, vuelve a pararte
    en tu cabeza, para andar derecho.
    Ya va a venir el día, ponte el saco.

    Ya va a venir el día; ten
    fuerte en la mano a tu intestino grande, reflexiona
    antes de meditar, pues es horrible
    cuando le cae a uno la desgracia
    y se le cae a uno a fondo el diente.

    Necesitas comer, pero, me digo,
    no tengas pena, que no es de pobres
    la pena, el sollozar junto a su tumba;
    remiéndate, recuerda,
    confía en tu hilo blanco, fuma, pasa lista
    a tu cadena y guárdala detrás de tu retrato.
    Ya va a venir el día, ponte el alma.

    Ya va a venir el día; pasan,
    han abierto en el hotel un ojo,
    azotándolo, dándole con un espejo tuyo...
    ¿Tiemblas? Es el estado remoto de la frente
    y la nación reciente del estómago.
    Roncan aún... ¡Qué universo se lleva este ronquido!
    ¡Cómo quedan tus poros, enjuiciándolo!
    ¡Con cuántos doses ¡ay! estás tan solo!
    Ya va a venir el día, ponte el sueño.

    Ya va a venir el día, repito
    por el órgano oral de tu silencio
    y urge tomar la izquierda con el hambre
    y tomar la derecha con la sed; de todos modos,
    abstente de ser pobre con los ricos,
    atiza
    tu frío, porque en él se integra mi calor, amada víctima.
    Ya va a venir el día, ponte el cuerpo.
    Ya va a venir el día;
    la mañana, la mar, el meteoro, van
    en pos de tu cansancio, con banderas,
    y, por tu orgullo clásico, las hienas
    cuentan sus pasos al compás del asno,
    la panadera piensa en ti,
    el carnicero piensa en ti, palpando
    el hacha en que están presos
    el acero y el hierro y el metal; jamás olvides
    que durante la misa no hay amigos.
    Ya va a venir el día, ponte el sol.

    Ya viene el día; dobla
    el aliento, triplica
    tu bondad rencorosa y da codos al miedo, nexo y énfasis,
    pues tú, como se observa en tu entrepierna y siendo
    el malo ¡ay! inmortal,
    has soñado esta noche que vivías
    de nada y morías de todo...
     
  8. aliz

    aliz Miembro de plata

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    El Bestiario o Cortejo de Orfeo

    El dromedario

    Teniendo cuatro dromedarios
    Don Pedro de Alfarubeira
    Fue por el mundo y lo admiró.
    Él hizo lo que hiciera yo
    Teniendo cuatro dromedarios.

    La cabra del Tibet
    Los pelos de esta cabra, y esos
    Dorados, el embeleso
    De Jasón, nada son al lado
    De los que me han enamorado.

    La langosta
    Es esta la esbelta langosta,
    El alimento de San Juan;
    Ojalá mis versos, como ella,
    De buenas gentes sea el pan.

    El delfín
    Delfines, jugáis en el mar,
    Pero las olas son amargas.
    ¿A veces brota mi alegría?
    La vida es siempre despiadada.

    El cangrejo
    Incertidumbre, iremos lejos
    y alegres, sin volver jamás,
    Así como van los cangrejos;
    De para atrás... de para atrás...

    La carpa
    En los estanques y en las charcas,
    Cuánto tiempo vivís, ¡áh carpas!
    ¿Acaso la muerte os olvida,
    Peces de la melancolía?
     
  9. 2009

    2009 Miembro de oro

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    George Peele

    Canción de Estío

    Cuando al mentón nos alcanza la avena,
    y maduran allí las cerezas,
    y veis fresas nadando en la crema,
    y en el arroyo juegan los niños de la escuela:
    "¡Ay, entonces, entonces!", dijo mi enamorada,
    "Cuando vuelva ese tiempo
    no seré ya doncella."
     
    Última edición: 12 Jul 2010
  10. Gorgojo

    Gorgojo Suspendido

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    [FONT=Arial, sans-serif]Angustia de un solo final[/FONT] - [FONT=Arial, sans-serif]Edmond Jabes[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Ser todavía, allí donde ya no nos queda más que ese «todavía» por vivir.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Las palabras de la amistad preceden siempre a la amistad, como si ésta, para manifestarse, esperara a ser anunciada.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]I.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]No podemos tener una imagen de nosotros mismos.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]¿La tenemos de los demás?[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Probablemente, pero no sabemos nunca, por desgracia, si es la correcta.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Ver de la misma manera que decimos «Hasta más ver» a un extranjero al que miramos marcharse.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Lo que pasa alumbra el paso.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Lo que permanece, lo anula.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Abre mi nombre.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Abre el libro.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]La felicidad que sentimos al amar no está forzosamente unida a un amor feliz.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Es necesidad de amor.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]En el espejo de mi cuarto de baño vi aparecer un rostro que hubiera podido ser el mío, pero cuyos rasgos me parecía descubrir por primera vez.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Rostro de otro y, sin embargo, tan familiar.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Juntando mis recuerdos, encontraba a través de él al hombre con el que me confunden, pero del que soy el único en saber que, desde siempre, fue para mí un extranjero.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]De repente el rostro desapareció y el espejo, perdida razón de ser, ya no reflejó sino el trozo de pared, liso y blanco, que se encontraba enfrente.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Página de cristal y página de piedra, dialogando entre sí, solitarias y cómplices.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]El libro no tiene origen.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Joven es el mundo respecto a la eternidad, y muy viejo respecto al instante.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]¿Acaso preguntamos a una isla quién es?[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]El mar la adula y la aturde.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Un día la engullirá.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Fijada a nada. Fijada al agua.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]«¿Cómo ves la libertad? —preguntó el discípulo a su maestro.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]«Tal vez como dos alas temerarias que, en el cielo, luchan desesperadamente contra el viento», contestó el maestro.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Y añadió: «Sin embargo, habrá que ver si, como tú también habrás supuesto, esas alas son efectivamente las de una frágil ave de paso». [/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]«Y si no fueran las alas de la frágil ave? —siguió el discípulo.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]«Más acertada -dijo entonces el maestro- sería la comparación.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]«La imagen de la libertad sería el viento».[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Cada verdad obra en pos de su verdad.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Modesta contribución a la Verdad universal.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Nuestra fe en ella la sostiene.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]... todas esas pequeñas verdades que vienen a minar la idea que podríamos tener de una verdad única.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Son hormigas —pensaba yo— cavando, imperturbables, sus agujeros.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]De una tuerca de movimiento no hagas una tuerca de cierre.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]«La verdad no existe para permitir, quizá, que nuestras verdades existan», decía él.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Y añadía: «Una vez que el sol se ha puesto, en el vacío espacio celeste centellean, para nuestros ojos alzados, miríadas de estrellas.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Oh soledad de cada una de ellas.»[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Vagamos en la muerte, alumbrados por nuestras verdades insistentes.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Inmutable y justa es la ley. Menos segura de sí misma, la justicia.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Imposible de abarcar es, tal vez, la Verdad.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Esforzarse por expresarla es, a menudo, equivocar el rumbo.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Desleal, a pesar suyo, es la primera palabra.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]¿La verdad como vía y no como voz?[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Yo creo. Yo trazo.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Luz. Luz.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]«La verdad es una palabra impronunciable», decía él.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]No le pongas trabas al libre vuelo de la idea. Serías el primero en lamentar la inconsecuencia de tu gesto.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]El alma se desata.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]El gorrión ignora al perro pero se cuida del gato.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]El ojo clavado en el reloj, temblorosa espera. Cada desplazamiento de la aguja te sobresalta, porque te vuelve a cuestionar.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Así de caprichoso es el futuro. Siempre nos sorprenderá.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]¿Esperar qué, sino la muerte? Y la tememos.[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]Esperar, tal vez, el olvido de la muerte.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Dios no está en la respuesta. Como el diamante en sus reflejos, Él está en la pregunta espejeante.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Cada latido del corazón es una respuesta puntual de la muerte a la pregunta angustiada del corazón y una respuesta evasiva de la vida a la enigmática pregunta de la muerte. [/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]El cuerpo no tiene proyectos, ni futuro, pues éstos son sueños y deseos del instante que lo moldea.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Construye lo que se desmorona. Instruye lo que se erige.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Si ayer yo no estaba, ¿por qué preocuparme por saber si estaré mañana?[/FONT]
    [FONT=Arial, sans-serif]¿Y cómo acreditar hoy mi presencia entre vosotros si no soy capaz de aportar ninguna prueba de ello?[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]Él decía: «Hay que desconfiar de las ideas que han tomado varios caminos. Para recuperarlas, ya no se sabe cuál de ellos seguir.[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]«La idea no viene a nosotros. Nosotros vamos a ella, de la misma manera que volvemos a la fuente que nos dio de beber.»[/FONT]

    [FONT=Arial, sans-serif]El mundo es pequeño, tan pequeño que el mundo se lo traga de un bocado.[/FONT]​
     
    Última edición: 12 Jul 2010
  11. 2009

    2009 Miembro de oro

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    Juan Luis Velazquez

    Nosotros, los
    que tenemos que cabestrear
    rudamente en la largura
    imposible de una £
    breve y famélica.

    Nosotros, los
    malditos benditos en
    nuestro infierno cielo
    según el cóncavo convexo
    de nuestro vivir.

    Nosotros, los
    josés, benajamines primogénitos
    del más alto linaje
    encerrados en la cisterna
    y vendidos a los comerciantes
    por nuestros hermanos mayores
    que siempre resultan menores.
    NOSOTROS.
     
  12. Patrickma10

    Patrickma10 Miembro de bronce

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    The Raven - Edgar Allan Poe


    Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,
    meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
    y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
    como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
    "Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;
    sólo eso y nada más."

    ¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
    Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.
    Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma
    en mis libros, ni consuelo a la perdida abismal
    de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
    y aquí nadie nombrará.

    Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
    me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
    que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
    "No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;
    un tardío visitante esperando en mi portal.
    Sólo eso y nada más".

    Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
    "Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar
    pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
    y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
    que dudé de haberlo oído...", y abrí de golpe el portal:
    sólo sombras, nada más.

    La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
    y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
    pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
    sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar...
    sí, susurré la palabra "Leonor" y un eco la volvió a nombrar.
    Sólo eso y nada más.

    Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
    pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
    "Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
    veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
    Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
    ¡Es el viento y nada más!".

    Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
    agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
    Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
    con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
    en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
    fue, posóse y nada más.

    Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,
    en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
    "Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser
    osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
    ¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?"
    Dijo el cuervo: "Nunca más".

    Que una ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa
    sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
    pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido
    ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.
    Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal
    que se llamara "Nunca más".

    Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,
    como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.
    No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna
    hasta que al fin musité: "Vi a otros amigos volar;
    por la mañana él también, cual mis anhelos, volará".
    Dijo entonces :"Nunca más".

    Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;
    "Sin duda - dije-, repite lo que ha podido acopiar
    del repertorio olvidado de algún amo desgraciado
    que en su caída redujo sus canciones a un refrán:
    "Nunca, nunca más".

    Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
    planté una silla mullida frente al ave y el portal;
    y hundido en el terciopelo me afané con recelo
    en descubrir que quería la funesta ave ancestral
    al repetir: "Nunca más".

    Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
    al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
    eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
    sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
    ¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,
    y ya no usará nunca más!.

    Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso
    mecido por serafines de leve andar musical.
    "¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Diós estos ángeles dirige
    hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!
    ¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!".
    Dijo el cuervo: "Nunca más".

    "¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
    ¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad
    trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,
    a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,
    dime, te imploro, si existe algun bálsamo en Galaad!"
    Dijo el cuervo: "Nunca más".

    "¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
    Por el Diós que veneramos, por el manto celestial,
    dile a este desventurado si en el Edén lejano
    a Leonor , ahora entre ángeles, un día podré abrazar".
    Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".

    "¡Diablo alado, no hables más!", dije, dando un paso atrás;
    ¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
    ¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
    quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
    ¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!"
    Dijo el cuervo: "Nunca más".

    Y el impávido cuervo osado aun sigue, sigue posado,
    en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
    y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
    cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
    y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
    no se alzará...¡nunca más!.
     
  13. Gorgojo

    Gorgojo Suspendido

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    [FONT=Century Gothic, sans-serif]Estrías[/FONT] - [FONT=Century Gothic, sans-serif]Yesé Amory[/FONT]

    [FONT=Century Gothic, sans-serif]El río me trajo su carta. Decía:[/FONT][FONT=Century Gothic, sans-serif] «Te espero. Entra por la vereda de las cañas, mi sima está tendida de musgo. Abriré para ti el Jardín de las metamorfosis; allí verás hasta la nervadura de las estatuas, cerca del sauce, donde las burbujas se interrogan. La cascada, toda ella a su solfeo, no hará caso de nuestras idas y venidas.[/FONT]

    [FONT=Century Gothic, sans-serif]Tengo sed de tus puntas de arándano, tu ingle umbelífera, tus ancas a la deriva. Te espero: toma la primer corriente.[/FONT]
    [FONT=Century Gothic, sans-serif]Sanguisualmente…».[/FONT]

    [FONT=Century Gothic, sans-serif]El viento pluvial ha vuelto impracticable la circulación por el río y yo he tenido que permanecer en mi cuarto, presa de las fiebres de las marismas.[/FONT]
     
    Última edición: 15 Jul 2010
  14. 2009

    2009 Miembro de oro

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    T.S. Eliot

    BALLADE POUR LA GROSSE LULU

    I

    Outlook ofrece una entrevista
    Amablemente enviada por Lyman Abbot
    Titulada: “¿Qué significa para ti
    Que Dios esté en el firmamento?”
    Dicen los periódicos : “Trescientos Bóers
    Han visitado a Roosevelt”;
    Pero tú, querida Lulú, “tú ponte las bragas rojas
    Y vente a la fiesta del prostíbulo!”

    II

    Outlook ofrece una entrevista
    Una entrevista con Booker T.
    Titulada: “¡Libérese del guisado de zarigüeya!”
    O “¡Cómo emancipé a los negros!”
    Dicen los periódicos: “El caballo sabio
    Jim Key fue asesinado en el establo.”
    Pero tú, querida Lulú, “tú ponte las bragas rojas
    Y vente a la fiesta del prostíbulo!”

    III

    Outlook ofrece una entrevista
    Con Rockefeller, reciente y sincera,
    Titulada “Cómo incrementó mi dinero”
    O “Jesús como Caja de Ahorros”
    Dicen los periódicos: “South Boston gana
    A Roxbury al baloncesto”
    Pero tú, querida Lulú, “tú ponte las bragas rojas
    Y vente a la fiesta del prostíbulo!”

    IV

    Outlook ofrece una entrevista
    Con el gran ex rector de Harvard
    Titulada “¡Ah, si la gente supiera
    Que la virtud es gratuita!”
    Dicen los periódicos: “Para los suelos de madera noble,
    CERA TUPURTINO, la mejor de todas.”
    Pero tú, querida Lulú, “tú ponte las bragas rojas
    Y vente a la fiesta del prostíbulo!”

     
  15. asteriom

    asteriom Miembro frecuente

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    ROBERTO BOLAÑO

    LISA




    Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
    Con otro, en la vida cabina telefónica de aquel
    Almacén de la Tepeyac, creí que el mundo
    Se acababa para mí. Un tipo alto y flaco y
    Con el pelo largo y una verga larga que no esperó
    Más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
    No es algo serio, dijo ella, pero es
    La mejor manera de sacarte de mi vida.
    Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
    Podido ser el amante de Lisa, pero algunos
    Años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica.
    O que se había suicidado. Lisa ya no quería
    Acostarse más con perdedores. A veces sueño
    Con ella y la veo feliz y fría en un México
    Diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
    (Canned Heat, uno de los grupos preferidos
    De Parménides García Saldaña) y luego hicimos
    El amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
    La segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
    De agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
    En dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
    Dije desde el otro lado del teléfono.
     
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  16. Gorgojo

    Gorgojo Suspendido

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    I

    Mira el lugar al que le rendimos culto.

    Todos convivimos en la ciudad.

    La ciudad forma -a menudo física, pero siempre psiquicamente- un círculo. Un juego. Un anillo mortal cuyo centro es el sexo. Llévame a los suburbios de la ciudad. Descubrí zonas de sofisticados vicios, aburrimiento y prostitución infantil. En esa mágica pleyade cercana a los comercios, zona diurna, allí donde todo toma vida, allí donde todo toma vida, la única vida posible, vida callejera, vida nocturna. Enfermos especímenes en hoteles baratos, cantinas, bares, casas de préstamo, burdeles, en arcadas eternas, en calles y calles y calles de visiones continuas.

    Jim Morrison - Los señores

    jaja ¡qué bueno ese poema de Bolaño sr. Asteriom! ¿recuerda en qué poemario está?
     
    Última edición: 16 Jul 2010
  17. Miia

    Miia Miembro de bronce

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    *-* Pablo Neruda .....


    POEMA XX
    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    ¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!
    La noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Yo no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise..
    Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
    mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
     
    Última edición: 19 Jul 2010
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  18. Deshabitante

    Deshabitante Miembro de plata

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    mmmmm
    ya que ponen al Sr. Neruda creo que este poema le hace mas justicia..

    Sobre mi mala educación

    Cuál es cuál, cuál es el cómo?
    Quién sabe cómo conducirse?

    Qué naturales son los peces!
    Nunca parecen inoportunos.
    Están en el mar invitados
    y se visten correctamente
    sin una escama de menos,
    condecorados por el agua.

    Yo todos los días pongo
    no sólo los pies en el plato,
    sino los codos, los riñones,
    la lira, el alma, la escopeta.

    No sé qué hacer con las manos
    y he pensado venir sin ellas,
    pero dónde pongo el anillo?
    Qué pavorosa incertidumbre!

    Y luego no conozco a nadie.
    No recuerdo sus apellidos.

    —Me parece conocer a usted.
    —No es usted un contrabandista?
    —Y usted señora no es la amante
    del alcohólico poeta
    que se paseaba sin cesar,
    sin rumbo fijo por las cornisas?
    —Voló porque tenía alas.
    —Y usted continúa terrestre.
    —Me gustaría haberla entregado
    como india viuda a un gran brasero,
    no podríamos quemarla ahora?
    Resultaría palpitante!

    Otra vez en una Embajada
    me enamoré de una morena,
    no quiso desnudarse allí,
    y yo se lo increpé con dureza:
    estás loca, estatua silvestre,
    cómo puedes andar vestida?

    Me desterraron duramente
    de ésa y de otras reuniones,
    si por error me aproximaba
    cerraban ventanas y puertas.

    Anduve entonces con gitanos
    y con prestidigitadores,
    con marineros sin buque,
    con pescadores sin pescado,
    pero todos tenían reglas,
    inconcebibles protocolos
    y mi educación lamentable
    me trajo malas consecuencias.

    Por eso no voy y no vengo,
    no me visto ni ando desnudo,
    eché al pozo los tenedores,
    las cucharas y los cuchillos.
    Sólo me sonrío a mí solo,
    no hago preguntas indiscretas
    y cuando vienen a buscarme,
    con gran honor, a los banquetes,
    mando mi ropa, mis zapatos,
    mi camisa con mi sombrero,
    pero aún así no se contentan:
    iba sin corbata mi traje.

    Así para salir de dudas
    me decidí a una vida honrada
    de la más activa pereza,
    purifiqué mis intenciones,
    salí a comer conmigo solo
    y así me fui quedando mudo.
    A veces me saque a bailar,
    pero sin gran entusiasmo,
    y me acuesto solo, sin ganas,
    por no equivocarme de cuarto.

    Adiós porque vengo llegando.
    Buenos días, me voy de prisa.

    Cuando quieran verme ya saben:
    búsquenme donde no estoy
    y si les sobra tiempo y boca
    pueden hablar con mi retrato.


    en fin
    hay 7
     
  19. Miia

    Miia Miembro de bronce

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    Esta tambien es bonita :

    La Niña de la Lampara Azul :
    Jose M. Eguren
    En el pasadizo nebuloso
    cual mágico sueño de Estambul,
    su perfil presenta destelloso
    la niña de la lámpara azul.

    Ágil y risueña se insinúa,
    y su llama seductora brilla,
    tiembla en su cabello la garúa
    de la playa de la maravilla.

    Con voz infantil y melodiosa
    en fresco aroma de abedul,
    habla de una vida milagrosa
    la niña de la lámpara azul.

    Con cálidos ojos de dulzura
    y besos de amor matutino,
    me ofrece la bella criatura
    un mágico y celeste camino.

    De encantación en un derroche,
    hiende leda, vaporoso tul;
    y me guía a través de la noche
    la niña de la lámpara azul.
     
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  20. asteriom

    asteriom Miembro frecuente

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    lo siento sr. gorgojo. no tengo el dato.

    JAIME SABINES
    SI SOBREVIVES, SI PERSISTES


    Si sobrevives,
    si persistes,
    canta, sueña,
    emborrachate.

    Es el tiempo del frío,
    ama, apresúrate.

    El viento de las horas
    borra las calles,
    los caminos,
    los árboles esperan.
    Tú no esperes,
    este es el tiempo de vivir,
    el único.
     
    Última edición: 20 Jul 2010