"Entonces, a mi parecer, antes de seguir una política "estatista-estratégica", hay que desarrollar una capacidad de gestión y honestidad que de la talla, sino sería un suicido"
Acá expresas un error de concepto, por partir de un prejuicio o, en su defecto, un desconocimiento histórico.
En varios países sudamericanos las industrias en manos del Estado llegaron a desarrollar enormes zonas de los países y elevar el PBI para que su distribución funcionara para todos los habitantes.
Como la pancarta del neoliberalismo salvaje era que todo lo que hiciera el Estado estaba mal, era ineficiente o era corrupto, de la mano de Milton Fridman y los chicagoboys, empujaron, a través de la más recalcitrante corrupción, léase sobornando con enormes sumas de dólares, la privatización de la mayoría de las empresasa estatales para ponerlas en manos privadas.
El efecto en los países que se sometieron o que fueron sometidos por sus dirigentes traidores, a esa política, fue el más atroz desastre económico y la pérdida de años de desarrollo.
En ese aspecto Argentina es el ejemplo más claro.
Una de las principales industrias de Argentina, el acero, fue regalada y desactivada casi en su totalidad en la época del innombrable, aduciendo que la sustitución de importaciones había llegado a su fin, esto en boca de uno de los representantes del neoliberalismo.
Pero los sindicatos de aquel momento no pensaban igual y decían la verdad
Así una de las principales industrias básicas valuada en U$S 2400 millones por el Banco Mundial fue regalada a una empresa privada por U$S 160 millones.
Lo mismo ocurrió con Altos Hornos Zapla, también vendida a precio vil a un empresario hoy procesado por delincuente y estafador.
En otros post he mencionado el caso de los diferentes astilleros navales.
Es conocido el caso de YPF y ni que hablar del caso de Aerolíneas Argentinas, o de la Fábrica Militar de Aviones, o de ELMA que era la flota mercante tal vez más importante de Sudamérica.
¿cuál fue el beneficio para el país? NINGUNO.
Pero el caso más terrible y patético fueron los ferrocarriles que fueron no privatizados sino cerrados directamente.
El traidor, y ministro del innombrable, Domingo Cavallo, cerró la casi totalidad de las líneas de ferrocarriles argentinos, aduciendo que había que pagarle un subsidio de 1 millón de dólares por día.
Así dejó incomunicado al país donde pretendió favorecer el uso de camiones, pero con una infraestructura vial no adaptada para ellos y que sigue hoy siendo igual.
Llenó el país de pueblos fantasmas, desactivó el desarrolló de enormes regiones, dejándolas en manos de las multinacionales de la soja.
Pero el resultado final fue que los ferrocarriles que continuaron funcionando en manos privadas solamente se mantuvieron en la región que rodea a Buenos Aires y sin ninguna clase de mantenimiento ni inversión, llegando a la catástrofe de este año que ocasionó la muerte de más de cincuenta personas por fallas en las formaciones ferroviarias, obligando a cesar las conseciones y retomar el Estado la gestión de los ferrocarriles.
Otro tanto puedo decir de los recursos energéticos como la electricidad, que el innombrable puso en manos de empresas de otros países, provocando por la falta de inversión y mantenimiento, enormes apagones a comienzos de ésta década, apagones que duraron casi un mes. Y paro de contar porque me amargo.
Con eso quiero decir que las privatizaciones no son ni la panacea de nada, ni mucho menos la solución, sino más bien, como lo que las privilegia es el interés individual y no el colectivo, harán lo que sus bolsillos le manden y no lo que sea beneficio para la sociedad.
Ha sido así desde que el mundo es mundo y no habrá de cambiar.
Lo que es del bien común, no es del bien individual la mayoría de las veces. Por eso las industrias de base deben estar bajo el control del Estado y no en manos privadas, menos en la actualidad donde priman los intereses transnacionales sobre los nacionales.
Además, una cosa es el desarrollo de ciertos esquemas económicos en unos países y otra muy distinta es que esos esquemas vayan a funcionar transplantados a otros países con obvios y distintos intereses.
Volviendo a la cita inicial, la historia demuestra que el cambio operado ha sido a la inversa, o sea, existiendo una organización montada con eficiencia y capacidad, siguiendo intereses extranjeros, se las derribó con argumentos falaces pero mediáticos, y se las puso en manos de delincuentes o intereses extranjeros, que a la larga, derivaron en enormes perjuicios para el país, todo en nombre del libre mercado, siguiendo las recetas del FMI y de todas las centrales financieras internacionales, que jamás se han interesado precisamente en lo que los pueblos necesitan, sino en los bolsillos de banqueros y políticos descastados.