
FAMOSO CUADRO DE JUAN LEPIANI DE UN HECHO HISTÓRICO QUE JAMAS OCURRIO.
EL MITO DE LOS TRECE DE LA ISLA DEL GALLO
Uno de los mayores reproches que podemos hacerles a los que nos "enseñan" en las escuelas son las tergiversaciones, mentiras y distorsiones con las cuales nos llenan la cabeza con la complicidad de los historiadores de nuestro pais incluso a sabiendas.
La famosa leyenda de los "trece de la fama" en la isla del gallo es una de las más elocuentes de todas estas falsedades; por la obviedad de haber sido inventada.
Las primeras relaciones hechas por los conquistadores ni siquiera mencionan tan afamado acontecimiento. Solo anotan de pasada haber permanecido el capitán Francisco Pizarro en la isla del Gallo junto con 16 hombres (Xerez) o el traslado de la isla del Gallo al refugio en la isla La Gorgona con catorce (Pedro Pizarro) pero en ellas no hay absolutamente nada de la línea trazada en la arena de la isla y las legendarias palabras de Pizarro que no pudieron ser dichas.
Es más: no hay mención alguna en ellas sobre Tafur y la supuesta misión de rescate de los expedicionarios al mando de Francisco Pizarro.
¿Qué sucedió realmente?
Todo indica que la famosa historia no es más que la distorsión del capítulo XVI de la tercera parte de la Crónica del Perú escrita por el gran Pedro de Cieza de León.
Tampoco Cieza menciona el "acto heroico" de la línea en la arena y la arenga. Solo reconstruye las palabras que Pizarro supuestamente dijo a sus hombres los cuales renunciaron a la empresa y regresaron a Panamá salvo trece que fueron dejados con su capitán en la isla La Gorgona. “Esto pasado, el capitán hablo con los que habían de quedar con él para se determinar en qué lugar podrían quedar seguramente sin temor de los indios hasta que de Panamá les enviasen navío; y entre ellos platicado y bien pensado, acordaron de quedar en la isla de La Gorgona, aunque era mala tierra, porque no había gente y tenían agua y podrían con el maíz que tenían pasarse algunos días en ella.” (Cieza de León)
Los 13 tenían esperanzas en lo que había hallado Bartolomé Ruiz en su exploración al sur: una balsa a vela tripulada por varios nativos y que transportaban mercancías lo que hablaba de pueblos prósperos hacia el sur y las noticias de algunos de aquellos nativos de la abundancia de oro en aquella dirección. Noticia que fue interpretada por la mayoría de su hueste como una treta más del trujillano para impedir un motín.
Si aceptamos que algo como eso sucedió tendríamos que plantearnos algunas cuestiones.
La historiografía oficial alimentada por estas narraciones tardías y adornada por la mendaz pluma de Garcilaso afirma la bien conocida historia que ya en la isla del Gallo Francisco Pizarro, con sus 80 hombres, despachó a Almagro hacia Panamá con una de sus naves y la otra con igual destino al mando del veedor Juan Carballo para evitar un motín, lo cual refuerza la idea que no fue el liderazgo de Pizarro lo que impidio que fuera asesinado por sus propios hombres sino la imposibilidad de estos de regresar sin los barcos de su capitán entrado en años y cargado de deudas.
Uno de los afligidos hombres había introducido en un supuesto obsequio para la esposa del gobernador de Panamá, Pedro de los Ríos una copla que decía: “A señor gobernador, miradlo bien por entero allá va el recogedor y aquí queda el carnicero”.
Esto movió al gobernador a enviar un navío al mando de su capitán Juan Tafur para rescatar la expedición al clamor del sufrimiento de aquellos hombres. De ahí surge la leyenda de la línea trazada en la arena de la dichosa isla con la arenga de epopeya: “Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere”

La tremenda historia choca desde el principio con varios problemas:
- El primero, como queda dicho, es la ausencia de noticias por parte de las relaciones castellanas de los conquistadores, supuestos testigos del hecho o inmediatos relatores que ni siquiera mencionan la llegada de Tafur.
- El segundo problema es la misma comisión de Tafur. ¿Cómo es posible que el gobernador de Panamá arme una costosa expedición de rescate hacia aquella zona solo para salvar a un puñado de castellanos que iban como voluntarios a su propio riesgo como fueron todos los que triunfaron y perecieron en las misiones de descubrimiento y conquista en Indias con el agravante que aquellos mercenarios de Pizarro poseían dos navíos y no necesitaban de hecho transporte? A Pedro de los Ríos, que bien debió saber y conocer las deudas impagables que Pizarro y su socio Almagro habían adquirido para fletar la empresa le interesaría más que ningún otro el fracaso de la misión de Pizarro o al menos indiferencia total como para que solo una copla dudosa le moviera a armar una misión de rescate.
- Tercer problema: los castellanos de Pizarro en la Isla del Gallo según las relaciones más tempranas pasaron de la isla del Gallo a la isla de la Gorgona a buena distancia norte. Si Pizarro no tenía embarcaciones por entonces ya que estas se hallaban lejos ¿cómo pudo trasladarse hasta allá sin ellas?

Francisco Pizarro simplemente no podía regresar a Panamá en aquel momento y arriesgarse a perderlo todo. La deshonra y la miseria lo aguardaban lo cual a sus ya entrados años le sería mortal. Prefería mil veces morir en aquellos parajes que someterse al despojo de sus bienes y a la burla de los aguerridos castellanos que día a día desembarcaban en Panamá en búsqueda de reinos nativos que saquear.
Fue en aquel viaje con proa a Panamá que se produjera, posiblemente, si creer queremos en los informantes de Cieza, tal elección que debió ser a proposición del mismo Tafur, capitán del barco y no de Francisco Pizarro.
Trece o catorce o dieciséis se quedaron al lado de un Francisco Pizarro empecinado en no regresar y estos fueron dejados en la isla La Gorgona a la espera de los navíos suyos para aprovisionarlos y estos están confundidos con los trece que Pizarro consagra como hidalgos en la Capitulación de Toledo con Isabel de Portugal el 26 de Julio de 1529 no por haber pasado ninguna línea sino como justa recompensa por ser los que más sufrieron a su lado en la terrible y sacrificada espera.
Gracias a la relación de Pedro Pizarro, conquistador del Perú, podemos acercarnos más a la verdad.
Pedro Pizarro escribe que la hueste de Pizarro pasó de la isla del Gallo a La Gorgona sin mencionar el motivo y que estando en la Gorgona Francisco Pizarro envió a Diego de Almagro hacia Panamá quedándose él con 14 hombres en dicha isla ya que “temiendo que si todos yban, no los dexarian volver como asi fuera”.
Pedro Pizarro consigna la copla enviada secretamente al gobernador pero que ésta solo produjo la negativa de Pedro de los Ríos de licenciar la expedición y que solo las suplicas de Almagro y Hernando de Luque movieron a permitir la partida.
Por lo tanto, según Pedro Pizarro fue Diego de Almagro el que rescato a Francisco Pizarro y lo encontró donde lo había dejado: en la isla La Gorgona.

Los hechos y las circunstancias además del sentido común parecen dar verosimilitud a la narración de Pedro Pizarro y nos dan motivo para desechar de plano la leyenda de los "trece de la fama" como un hecho histórico.
No hubo por lo tanto ninguna línea trazada en la playa y menos alguna arenga por parte del trujillano en la tan mentada isla.
Fuentes (bibliografía básica):
Francisco de Xerez. Verdadera Relación de la Conquista del Perú
Pedro Pizarro. Relación del Descubrimiento y conquista de los reinos del Perú.
Pedro de Cieza de León. Crónica del Perú III parte.
José Antonio del Busto. La Conquista del Perú
José Antonio del Busto. Francisco Pizarro, el marquez gobernador.
F.A. Kirkpatrick. Los Conquistadores españoles


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