Viernes, 16 de marzo de 2012 | 10:55 am
La caída del "rojo". Bo Xilai escucha las críticas contra su gestión durante el reciente Congreso del Partido Comunista.
La crisis política más grave ocurrida en China desde la matanza de Tiananmen en 1989 se confirmó el jueves con la destitución de Bo Xilai, carismático y controvertido secretario del Partido Comunista de Chongqing.
Pekín. BBC-Mundo.
El ahora exalcalde de Chongqing era lo más parecido que había en su país a un político a la occidental: sofisticado, abierto y dado a la autopromoción, y se hizo famoso por su agresivo estilo a la hora de hacer política.
Amado por los habitantes de la ciudad de la que era alcalde y despreciado por intelectuales por sus vaivenes maoístas, Bo era un fuerte candidato a convertirse en uno de los nueve miembros del Buró del Partido Comunista de China tras la renovación de su cúpula a finales de año.
Y aunque el secretismo con que se maneja la política china hace imposible avanzar nada a ciencia cierta, ver cómo pierde su cargo de alcalde lleva a pensar que su ascenso imparable es ya cosa del pasado.
Todo, aparentemente, por la tormenta que desató una extraña e inusual visita de uno de sus más cercanos colaboradores a un consulado estadounidense.
AMADO Y ODIADO
Hijo de un famoso héroe comunista, Bo fue regidor de la ciudad de Dalian, tras lo que se convirtió en ministro de Comercio, para después pasar a ocupar el puesto del que acaba de ser cesado, alcalde de Chongqing.
Como pez en el agua ante las cámaras, sus formas sofisticadas alimentaron la impresión de que se trataba de un político de estilo occidental. A eso se sumó que envió a su hijo a estudiar a Harrow, una de las más exclusivas escuelas privadas del Reino Unido.
"Formaba parte de una corriente comunista que quería convertir a China en un país rico, había que anteponer la redistribución de la riqueza", afirma Raymond Li, editor del Servicio Chino de la BBC.
Bo era un político muy amado por el pueblo, despreciado por la clase intelectual y odiado por los funcionarios a sus órdenes.
Los ciudadanos lo respetaban por sus éxitos a la hora de atajar la criminalidad en la ciudad, que muchos creían que operaba con la connivencia de las autoridades.
También lo querían por sus políticas de fomento del transporte público y la promoción de viviendas sociales.
Pero para los intelectuales, por el contrario, su interés en revitalizar los concursos de "canciones rojas" y la "revolución cultural" en los términos del histórico líder comunista Mao Zedong constituían un peligro. "Las clases pensantes estaban convencidas de que sus actitudes podían alimentar sentimientos contrarrevolucionarios", comenta Li.
Bo además era muy duro con los funcionarios de su municipalidad. "Si no ofrecían buenos resultados, los ponía en la calle. Era muy exigente a la hora de obligarlos a ofrecer los mejores servicios a los ciudadanos, que también por eso lo querían".
"Pero todo lo que hacía no contaba con el apoyo de la cúpula del Partido Comunista en Pekín", recuerda Li.
POLÍTICO A LA OCCIDENTAL
En cada reunión anual del Parlamento, celebrada en marzo, Bo aparecía como una de las figuras más visibles.
Pero, este año, ese mismo evento fue el que puso de manifiesto que el político se había topado con el primer gran obstáculo en su ascendente carrera: Bo fue el único miembro del politburó del partido que no asistió.
Y es que allí lo esperaban numerosas interrogantes sobre el incidente con Wang Lijun, jefe de la policía de Chongqing y estrecho colaborador suyo, quien tras haber sido degradado pasó un día en el consulado general de Estados Unidos de Chengdu, una ciudad cercana.
"Muchos sospechan que estuvo allí para pedir asilo", comenta Michael Bristow, corresponsal de la BBC en Pekín. "Bo negó tener nada que ver con el incidente, pero muchos creen que vendría a reducir sus opciones de ser promovido al Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista".
"Parece que puse mi confianza en la persona equivocada", se defendió Bo.
CLAVES
Bo intentó marcar su ascenso político con la recuperación de tradiciones maoístas que llevaron a apodarle "Rojo", como canciones revolucionarias en la calle, mientras hacía reformas y luchaba contra las mafias.
Pero su teniente alcalde Wang Lijun reveló primero en el consulado de EE.UU. de Chengdú y luego en Pekín, donde está en libertad vigilada, el lado oscuro del "modelo Bo" y de Chongqing como laboratorio político.
Pekín vio peligro de enfrentamiento abierto entre el Ejército y el partido si los militares del suroeste del país brindaban protección a Bo por ser amigos de su famoso padre, Bo Yibo, compañero de Mao.
Fuente: http://www.larepublica.pe/16-03-2012...itico-en-china


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Disculpa, pero leíste bien la nota?? Este señor era MAOÍSTA... Lo de 'occidental' es por su estilo de vida, no por su posición política...
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