El Mercurio hace 180 años
Corría julio de 1832 y entre las informaciones llegadas desde Europa en un bergantín inglés, destacaba una noticia sobre el marino Lord Thomas Alexander Cochrane. En "El Mercurio" se leía que después de quince años, "los papeles públicos ingleses anuncian la reposición de sus antiguos honores y rentas". Se agregaba que el actual rey de Gran Bretaña, Guillermo IV, había cumplido exactamente la promesa que hiciere aún no estando investido con la púrpura real, de que si él subía al trono, "el digno Cochrane" recuperaría su título de décimo Conde de Dundonald y su rango en la Armada británica.
En 1814, él -además de ser un valiente capitán escocés llamado "el lobo del mar" por el propio Napoleón-era parlamentario y fue involucrado en un fraude contra la Bolsa de Comercio de Londres. Fue condenado a un año de prisión, sometido a humillación pública en el cepo y tuvo que pagar una cuantiosa multa. Perdió sus títulos de nobleza, fue expulsado de la Cámara de los Comunes y de la Marina Real.
En sus memorias, Cochrane recuerda este capítulo de su vida: "Fui expulsado injustamente del servicio naval británico, a causa de las maquinaciones del poderoso partido político, que yo había combatido". Ciertamente, en el Parlamento se ganó muchos enemigos, pues persiguió a políticos corruptos y denunció los abusos que sufrían los tripulantes de la Marina. De ahí que algunos historiadores hablan de que dicha acusación se trató de una conspiración en su contra.
Tras este episodio, en 1818 llegó a Chile para colaborar con la causa patriota, ya que O'Higgins le propuso dirigir la primera escuadra nacional: "Hallándome en ese entonces destituido de mi empleo, se me propuso organizar en Chile una fuerza naval, capaz de hacer frente a la de los españoles", recuerda en su autobiografía.
El resto de las hazañas del almirante son historia, como la toma de Valdivia y la captura del buque español "Esmeralda", en Perú. Comandó también la escuadra de Brasil en contra de la flota portuguesa y luchó por la independencia de Grecia. Convertido en una figura legendaria, volvió a Inglaterra como un héroe. Había recibido honores en América-incluso en Brasil el emperador lo nombró marqués-pero le faltaba recuperar los títulos y grados militares en su patria. Finalmente en 1832 fue perdonado a través de un indulto real. Se consideró que el veredicto de 1814 fue injusto y que nunca debió ser pronunciado.
"El país entero se regocija", publicó en ese entonces el diario The True Sun. Y desde luego, Chile también se alegraba: "Debemos aplaudir esta noticia, al recordar los infatigables servicios de que somos deudores al distinguido vicealmirante", se leía en "El Mercurio". Años después, la reina Victoria lo reintegró a la Orden de Bath y fue nombrado almirante de la Armada inglesa. Cochrane había recuperado sus máximos honores, tanto así que tuvo el privilegio de ser enterrado en la Abadía de Westminster, en 1860.
http://diario.elmercurio.com/2012/07/14 ... 4c9cc7.htm


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