Ya volverá
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¿Y las historias? |
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Asu, y tú por qué te pones así? |
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Voy a pedir que lo multen, esto ya es acoso, esta detras de todo lo que hago
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A CaxasPeru le gustó este mensaje |
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o.O asuu interesnatee |
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¿los tres entes? para la próxima breve historia Esta es la breve historia Antonio, era un chico muy pequeño, casi un enano, pero que tenía gran habilidad con los pies, si el podía dibujar muy bien con los pies, siempre tenía cuidado de tener las uñas bien cortaditas, incluso pensó en pintarse las uñas, pero luego pensó que se vería muy marica y cómo él no era un mariposón, decidió dejárselo así, luego se dio cuenta que el podía hacer todo tipo de actividades con los pies, podía escribir versos con los pies, coger la manguera y regar las plantas era cosa de niños para él. Para la próxima vez haré una maqueta de Gondor, ya lo había decidido, era un friki de cuidado. Y así transcurría su verano. En una ocasión vino a visitar a su familia su prima Mariana, ella era muy amiga desde que eran niños, pues ese día caminaron por el parque y luego dijeron vamos a Campoy. Fue un día maravilloso, regresaron muy cansados, fueron a la sala, ella se tiro en el sofá y él en la alfombra. Ella dijo -Cómo quisiera un masaje- y se puso de espaldas. -Si quieres te doy unos masajes- no espero respuesta, comenzó a hacerles masajes con los pies , recorría su espalda como si fueran una lengua abrasadora. Ella bajó el cierre de su vestido para poder sentir con mayor intensidad el dulce golpeteo de los dedos, él estaba excitado, seguía pinceleando con sus dedos. Ella comenzaba a calentarse, una especie de estallido recorría su columna, con cada tocada, roce, ella se sentía desfallecer. En un momento los dos sabían, que esto llegaría al clímax, ella ya no tuvo reparos en gemir, el se quitó los pantalones y ya estaba decidido. Se apoderó la lujuria de todos sus pensamientos, atrás había quedado el niño bueno e inocente, Toñito como lo llamaban, él ahora debía cumplir con su deber, con aquella mujer que le suplicaba por placer. De pronto una leve sospecha, escucha algunos ruidos. ¡******! ¡Los tres ent...es!. -¿Los tres entes? ¿qué hablas? Sí los tres acaban de entrar, vístete rápido. Ya era demasiado tarde. Tres personas, tres entes los observaban, eran su padre, su madre y su hermana. Un café en Starbucks, me gustas cuando callas, Yacana |
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........Un café en Starbucks... la estoy mirando: ¿en qué pensará, cuál idea, o recuerdo, será capaz de darle esta expresión tan amarga? "Me gustas cuando callas", cometí el error de decirle una vez: no hubo respuesta. Y ahora la tengo aquí, a mi lado, nuevamente, pero ya no me importa. Nada pierdo acá. Yo sólo espero, dejando que ella siga alimentando mi resentimiento, dándome los argumentos para decirle después, tranquilamente, "cuídate, nos estamos viendo"... ........Y, en fin, ya se acabó esto. Ya se marcha. Vuelvo a lo mío. La noche despejada recién empieza. Acaso al fin la Yacana me elija. El negro existencialista; se ha derrumbado el muro de contención; Marcela. |
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Cuando la metrópoli del valle de la miseria soportaba la más álgidas de sus crisis gubernamentales, la postura de El negro existencialista (antiquisimamente y en su prístino estado llamado socilalismo) libraba su última batalla, en la que perecería inexorablemente ante la contundencia, nuevo bríos y empuje con que llegaba El Tótem, una ola incontenible que terminaría devastando la idea enquistada en los suburbanos por más de dos siglos... Al amanecer siguiente de la noche funesta del régimen, Utlón dialogaba con las últimas de sus hijas, a quien subrepticiamente y transgrediendo las normas que indicaban no ponerle a ente alguno un nombre ya usado por alguien, llamaba Marcela... "Me acordaré de éste dia aun en el último de mi vida. Hoy por fin, se ha derrumbado el muro de contención. Hija, a partir de ahora sabremos lo que es vivir..." Veleta; Cementerio de elefantes; El último de los hombres. |
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El último de los Hombres Hacía mucho tiempo que Andrew Hannegan no subía al tejado a jugar como de costumbre a descomponer la veleta que giraba raudamente con el viento invernal, ahora que ya habían pasado los años, era un joven algo inseguro y la nostalgia lo invadía regularmente, esta vez salió y miro hacia el cielo, el matiz y contraste de sus colores avecinaba una tormenta de magnitudes épicas. Por aquella época solía revivir a menudo su infancia, momentos en que solía descomponer cosas por mera diversión, y es que a la edad de 10 años las travesuras afloran el alma de cada niño a escalas sorprendentes, aunque en muchas oportunidades podrían sin querer haber causado algún funesto accidente, como aquel que vivió 10 años atras y que habría de recordar y cargar por el resto de sus días. Mark Hannegan había dado la vuelta al continente asiático por mas de 1 década, buscando a la gran bestia blanca de la que tanto se había oído hablar, pero ni con los años de experiencia que tenía había podido dar caza al asesino de hombres, al diablo mismo como muchos tildaban o simplemente al gran tigre blanco de la India, magnifico especimen casi mitológico, raramente visto y que era el sueño de todo cazador de la época. El vaiven en el lomo de aquel bestia totalmente domada era abrumador, pero transportarse por la selva hindu a pie, podría significar una muerte horrible en las garras de algún mamífero salvaje o a la terrible mordedura de alguna serpiente exótica. Andrew feliz miraba a lo largo del sendero como su padre blandía a su "chica" como el llamaba al Remigton 750 semiautomático que podía perforar según el hasta la piel de un rinoceronte negro. Las horas pasaban y cada vez se acercaban más al territorio de la bestia, el solo hecho de dirigirse hacia el Este, pasando el cementerio de elefantes hacía crisparse los vellos del cuerpo, y es que no era para menos, este sitio era tan callado y tan triste que se notaba tal efecto en los elefantes que montaban, era una cosa misteriosa como al parecer reconocian este sitio lleno de muerte como un lugar al que en algún momento inevitablemente deberían regresar. Fué algo consolador para todos y especialmente para Andrew, dejar ese sitio tan deprimente atras y adentrarse nuevamente en esa selva húmeda, en donde los sonidos ensordecedores de la aves siquiera demostraban vida después de tanta muerte en un solo lugar. Basto un crujido de ramas secas para escuchar el primer disparo seguido de unos gritos desgarradores que llenaron de pánico a los demás, Ben Ludlow, el segundo al mando había desaparecido de la faz de la tierra y solo había dejado en su lugar un gran rastro de sangre y un elefante descontrolado y tan asustado que termino por arremeter contra los demás en un extraño acto de total insania. Tal fue el frenesí de los animales, que todos terminaron cayendo de sus lomos, dos de integrantes encontraron la peor parte en la confusión y sucumbieron aplastados mientras que los demás buscaron las altas y seguras ramas de aquellos arboles inmensos, en medio de la nada, en medio de esa selva que solo aguardaba el mas mínimo descuido que alguno cometiera, para arrebatarles la vida y alimentar aquella naturaleza salvaje de la que estaba conformada. De los 6 que iniciaron la expedición, solo quedaban 2 además de Andrew y su padre, ellos eran; Scott Mcdormund, experto cazador con un olfato y rastreo que solo se podía comparar al de un sabueso entrenado y Martin Aldan, opulento millonario fanático de la caza mayor y ávido coleccionista de pieles. Luego de permanecer al menos 30 minutos en los arboles decidieron bajar para decidir lo que iban a hacer, ahora que ya no contaban con transporte y que la selva se tornaba 2 veces mas peligrosa. Andrew lloraba desconsoladamente preso de un terror único, su madre había muerto de cancer hace un año atras y en estos momentos la extrañaba mas que nunca, Scott Mcdormund molesto y frunciendo el ceño exigía continuar la expedición, y es que el viejo sabueso estaba curtido hasta el último de sus años y no iba a dar vuelta atras aunque su vida estuviese en juego, esta era tal vez la última oportunidad de su vida, por otra parte se notaba claramente como el miedo iba envolviendo al rechoncho Millonario Martin Aldan, quien había entrado a un debate consigo mismo, sabía que debería regresar y contratar el triple de personas para otra expedición pero la ambicion como dicen, es la ruina de todo hombre, y esta era poderosa en el, esta le decía que si daba vuelta atras alguien más vendría, cazaría al gradioso animal y tomaría esa piel única,tan perfecta y deslumbrante que le pertenecía solo a el y a nadie mas, tenía que ser suya a como de lugar. Finalmente y ante la disconformidad total de Mark Hannegan y de su hijo Andrew, decidieron continuar la peligrosa cacería a pie, era casi imposible rechazar una oferta de mas de 2 millones de dolares americanos ofrecida a cada uno por Martín Aldan, y en votación igualmente habrían de perder los Hannegan ya que el voto del niño no sería contado contra los otros 2 a favor. Se adentraron totalmente en la selva atentos al menor sonido que descubriría a su presa, pero todo parecía totalmente tranquilo, hasta las aves que otrora cantaban alegremente sin parar, ahora no mostraban signos de su presencia, esto los mantenía algo nerviosos, ya que esta tranquilidad muchas veces guarda algo mucho peor que una selva sonora, una amenaza que acecha escondida. Mcdormund agachado examinada posibles pistas que revelarán el paradero del tigre, de pronto una expresión desarticulada que deformo su rostro seguido de un grito para espantar a los buitres que se habían juntado para acabar con los restos de nuestro amigo caido horas atras ..... Rayos !!! eso es lo que queda del pobre Ludlow !!! Ahi yacían los restos del pobre infeliz, había sido devorado de tal forma que solo se le pudo reconocer por los dos dientes de oro incrustados en su encía años atras, cuando en una pequeña gresca los había perdido al haber sido confundido con alguien mas, que final que había encontrado tan respetado hombre, pero no quedaba más que enterrar lo poco que quedaba de el, dar unas plegarias y seguir adelante en la busqueda. Empezaba a oscurecer y se notaba la preocupación en los rostros de cada uno, de pronto Mark Hannegan paro repentinamente y dijo: "Es hora buscar un lugar seguro y armar las tiendas". Lestomo poco mas de 20 minutos el instalarse y encontrarse dentro de las tiendas que si bien es cierto no eran gran protección contra las bestias, daba una sensación extraña de protección asegurada, esto se notaba mas claramene en el pequeño Andrew que yacía tendido en el suelo jugando con unos soldaditos de plástico al lado de la lampara de kerosen. Andrew había desarrollado desde la muerte de su madre un comportamiento que lo había llevado a visitar a varios psicólogos, no se trataba de algo común le decía el Dr. Perskin a Marc Hannegan: "Su hijo es conciente de lo que hace, mas no repara en el daño que puede ocacionar, el necesita todo su afecto y comprensión para superar esta etapa", por ello había decidido llevarlo en esta ocasión con el, además de no tener algún pariente cercano con quien dejarlo, Andrew tenía una cierta fascinación y un placer extremo al prenderle fuego a las cosas. Aproximadamente a las 11:00 pm Martin Aldan yacía tendido sobre su mortaja, roncando como si estuviese en su propia cama, de repente desperto exaltado tosiendo y pudo divisar la tienda llena de humo negro, Mcdormund grito, nos incendiamos,,, pero no obtuvo respuesta, trato de salir corriendo pero tropezó con algo grande y cayo al suelo, mas grande fue su desconsuelo al encontrarse cara a cara con Scott Macdormund, los pulmones del viejo no habían resistido tanto y había sucumbido al incendio, trato de reanimarlo pero ya era tarde, había muerto. Sin dudarlo una vez trato de seguir adelante pero no podía ver mas allá de sus manos, sentía que la vida se le escapaba y las fuerzas lo abandonaban, se dejo desfallecer y creyo todo perdido, adios a la piel mas codiciada en el mundo entero, adios a su fortuna ..... cuando de pronto alguien lo cogió por debajo de los brazos y lo jalo hacia afuera, pero quien era? se preguntaba Martin, no le veía el rostro ya que lo traia cubierto totalmente con una prenda, lográron salir de la tienda y ... volvio el rostro para verlo nuevamente, solo se trataba de Mark Hannegan que había cubierto su rostro con su camisa para evitar inhalar el humo asfixiante que envolvía todo el terreno 10 metros a la redonda. Solo sintió un dolor agudo en la zona lumbar y cayo al suelo cerrando los ojos para no volverlos a abrir nunca mas, un sonido de municiones había invadido el lugar, Mark Hannegan miraba atónito como Aldan tendido en el piso yacía inerte, sin vida. La situación de total desesperación lo había hecho olvidar que mas de 200 balas se habían perdido en el incendio y ahora calentadas al maximo, salían disparadas cual rifle las hubiese disparado. El pequeño Andrew estaba pálido de pavor y no paraba de repetir: "fué un accidente, fué un accidente, solo quería ver que había dentro del lamparin, no fué a propósito lo juro !!! su padre lo miraba aterrado al ver lo que había ocasionado su hijo, simplemente no podía creerlo, su hijo, aquel niño de mirada alegre de 11 años ya cargaba con 2 muertes. Tres horas tardo en apagarse el voraz incendio, Mark Hannegan había tratado de rescatar lo que pudo pero fué inutil, todo estaba achicharrado y vuelto cenizas, apenas se pudo distinguir el cuerpo calcinado del pobre Scott Mcdormund, el viejo había muerto en su ley, sin siquiera lanzar un quejido al aire, lo sacarón y enterraron al lado de un gran arbol. Todo estaba perdido para ellos, Mark había logrado rescatar un rifle y su caja de balas que guardaba en su mochila, después de eso habían perdido todo lo demas, comida, agua, ropa, mapas, estaban totalmente perdidos a merced de lo que inicialmente habían ido a cazar. PD: xD aun no logro darle fin a la historia pero creo que al menos avance con el 90% haber si alguien se anima a leerla jajajajjaja. |
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Suponía que se trataba de una "breve" historia... Y todavía sugiere que "continuará..." Propongo los tres entes obviados anteriormente. "No existe el miedo"; "He venido a matarlos"; "demolition man" |
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Mensajes: 323 |
Acá hay un error. ¿Sabes qué es un ente? Si sabes lo que son entes, en la acepción adecuada, sabrás que las dos primeras frases que postulas están erradas. Hay varios foristas que yerran del mismo modo. |
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Tienes razón. De todos modos me parece más interesante proponer frases que suplan los entes, o intercalar éstos y los primeros, para quien escriba la historia tenga condicionantes que lo obliguen a hilvanar algo más elaborado, aun cuando breve. |
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........Acabo de recordar una frase acerca de un "hombre bomba dispuesto a dialogar con sus muertos". No he podido saber dónde la leí, pero descubrí que formaba parte de una canción (que en realidad no me agradó mucho que digamos). Y junto a esa frase recuerdo a aquel pobre diablo que murmuraba, repitiendo con insistencia, aquello de "no existe el miedo". Estaba cerca de mí, en el paradero de los buses. No estaba ni mal vestido, ni daba la impresión de ser agresivo, pero no dejaba de murmurar. ........Cuando advertí mi bus y me disponía a abordarlo, él también empezó a moverse, y subió después de mí; busqué rápidamente donde sentarme. Al estar yo ya bien sentado, vi que se había quedado cerca de la puerta, encorvado, absorto en algo. El cobrador le dijo que se sentara, pero el hombre no hizo caso. Y dijo, entonces, alzando la voz: "He venido a matarlos". Empujó al ayudante (haciéndolo caer) y empezó a buscar algo en uno de los bolsillos de su chaleco. Estaba muy nervioso. El bus se detuvo y el chofer empezó a amenazarlo con potente voz e insultos a su madre, mientras que el ayudante ya estaba levantándose, dispuesto a lanzarse en contra del hombre. ........Hubo un forcejeo, en el que se trató de empujarlo fuera del bus (la puerta fue abierta), y finalmente uno de los pasajeros le dio un fuerte puñetazo en la cara, y lograron sacarlo. ........No tardé mucho en recuperarme de la conmoción que ocasionó aquella violencia. El viaje siguió sin más novedad, y no sé por qué terminé diciendo en mi mente "a demolition man", mientras cantaba Ghostbusters. No me hizo gracia, y rehíce la frase, "an invisible man". Steven Gerrard; la vaca será otra; cernícalo. |
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El entusiasta Dario, acostumbraba reflexionar sobre los avatares de la vida, apenas salia del ensimismamiento al que lo confinaba su afición por ver partidos de fútbol de ligas europeas. Tenía siempre a flor de pensamientos, una frase que alguna vez leyó en un diario futbolero local: "Steven Gerrard, el corazón del Liverpool...". Soñaba con algún dia alcanzar el reconocimiento de un buen número de personas. A pesar de -por mera dejadez- haber dejado pasar varias oportunidades de alcanzar un status "distinto", no se afligía y asegurábase que su momento siempre estaría aguardándolo a la vuelta de la esquina. Grabada en la pantalla de su celular, releía fracaso tras fracaso, una frase que le recomponía inmediatamente sucedida una nueva desilución: La vaca será otra. Lo dias postreros a cada cambio de estación, suelen ser de una impredecible irregularidad climática. Asi, mientras los pájaros que acostumbraban anidar por éstos meses en las copas de los árboles que circundaban el parque de enfrente habián migrado, un cernícalo visitaba cada mañana la ventana del cuarto de Dario, como esperano carroña. El mientras tanto, no habría de esperar mucho tiempo más su ansiada celebridad. El as bajo la manga que aguardaba someramente tras la puerta del congelador por si el plan original no funcionaba, se decantaba en forma de pútridas lombrices que asomaban por las fauces de las cabezas de infantes, acomodadas al lado del helado y la cerveza... Mad Max; Una torre inclinada; La muerte camina descalza. |
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La muerte siempre avanza, nunca se detiene. Siempre a su propio ritmo, siempre exacta. No necesita de auto, menos de zapatos, pues la muerte siempre camina descalza. Ella ha visto imperios nacer, crecer y morir. Ha visto ciudades enorme con millones de personas hasta que no quedó mas que una simple torre inclinada. Y seguira andando hasta que el ultimo ser vivo deba morir, no importa si es por muerte natural o por una hecatombe a lo Mad Max: eso a ella no le importa. Ella simplemente camina hasta su meta final. Sacrificio humano; Pepita, la bestia del juicio final; Petronilo, el Chimoltrufio A CaxasPeru le gustó este mensaje |
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........Pepita, la bestia del juicio final, estaba en su corral. Su dueño, Petronilo, el Chimoltrufio, le había dejado el pienso un poco a destiempo, razón por la cual su mujer lo reprendió. Pero él, como siempre, la ignoraba: más pensaba en su negocio. Y ahora que uno de sus más odiosos acreedores lo había humillado delante de unos clientes, no podía estar muy en paz. Aun así, era capaz de soportar todo lo que le hacían, en especial su mujer, sin responder, sin contrariar, pues la certeza de que pronto llegaría el gran día era para él suficiente, el día en que al fin se encargaría de su esposa, pues ella había sido designada para ser el primer sacrificio humano. Luego, Pepita, al fin, podría empezar a devastar el mundo, y vengar de paso a Petronilo, por todas las pellejerías que tuvo que aguantarles a sus acreedores, y demás gente. Axe Bahía; onda onda; que viva el carnaval. |
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Mensajes: 766 |
Jano tenía listas las maletas. El paraiso del desenfreno esperaban del otro lado del continente. Su viaje a Rio era ya una cuestión inmimente, y hasta se vislumbraba entretejido en la maraña de gente que desborda las calles de esa ciudad del pecado. Al son de Onda onda de Axe Bahía, Jano hacía y deshacia las maletas pues la ansiedad por enrumbar lo carcomía como las polillas que habían parasitado las hojas de sus libros y que aun asi llevaría a su gran aventura, pues era un lector impenitente que aprovechaba los resquicios de tiempo de su agitada vida para abstraerse en complejas ficciones noveladas... El aeropuerto es el lugar donde convergen idiomas, razas y personajes de disimil naturaleza. Jano, mimetizado dentro de esa babelónica torre de viajantes, esperaba pasar sin mayores sobresaltos el control de migraciones. ¿Habría hecho bien en escoger la temporada alta que origina el carnaval para realizar éste trabajo? Las medidas se habían redoblado pues es sabido que el tráfico no solo es de personas que se aproximan a tropel para abordar el vuelo que los divorcie de su cotidaniedad... Jano apura el paso mientras los agentes se esfuerzan por pronto respirarle la nuca. Inmediatamente lo trasladan a un pequeño ambiente donde los canes antidrogas terminan su parte: Dos kilos del costoso cargamento que polilla alguna no ha podido socavar de entre sus libros; Dos kilos que eran su boleto a un viaje de placer simulado pero de respiro existencial para alguien que nunca supo donde estar, ni a donde ir ni porque bailar. Total, odiaba la fiesta, tanto como la samba y el carnaval. A pocos metros, mientras Jano se trasladaba prisionero de su propia aflicción, unos viajeros de apariencia distendida y deshinibida exclamaban "¡Que viva el carnaval!" Una nueva era; Los pilares derruidos; Tentempié |
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