
El famoso actor pasó de ser la cabeza de una ‘banda' de voluntarios a servir como la cabeza no oficial de un campo de víctimas del terremoto que azotó Haití, que se quedaron sin hogar, convirtiéndose en un embajador especial permanente del presidente de ese país Michel Martelly. Fue el único no haitiano que recibió tal designación.
A él le molesta mucho que tanta gente haya abandonado el país. "No hablo solo de las celebridades que fueron por un día al sitio, es el mundo entero", dijo durante el Festival de Cine de Cannes, molesto con la falta de apoyo al esfuerzo por socorrer al país caribeño.

Luego de la tragedia, Penn llegó y ayudó a levantar la Organización Haitiana de Apoyo J/P HRO, un grupo que reconstruyó casas, escuelas y hospitales. "Él no fue una celebridad de paso por Haití, él llegó a esos campamentos y logró resolver problemas de agua y de sanidad", dijo el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton.
El presidente de una fundación para la educación, Echoed Maryse Kedar, quien trabajó con Penn ha dicho que el actor sorprendió a mucha gente en Haití y que este país se convirtió en su segundo hogar.
A la par de su crítica a los medios que se han olvidado de los problemas de Haití, Penn señaló que las cosas han cambiado para mejor, especialmente gracias a los jóvenes.
Él ya no vive dentro de una tienda de campaña rodeado por unas 40 000 personas desesperadas en medio de un campo de golf de lodo, y tampoco tiene que andar corriendo por la capital haitiana con una pistola Glock al cinto, cargando quintales de arroz donado y el peso de que la crisis humanitaria se agrave.

A pesar de todos los comentarios de los escépticos ha logrado plantar raíces en Haití, un país que ni siquiera había visitado antes del terremoto de enero del 2010 y se ha convertido en una de las figuras más importantes que son parte del esfuerzo por reconstruirlo.
"Al inicio pensamos que él iba a ser como las otras celebridades que no pasan ni una noche en lugares como este, pero él ha sido extremadamente solidario y ha acompañado este proceso en todo momento", señalan varios haitianos.
El actor fue honrado también con el Premio a la Paz el 25 de abril del 2012 en la Cumbre Mundial de Laureados del Premio Nobel en Chicago.
"Este país está finalmente saliendo del abismo", dijo el actor en una entrevista con la prensa realizada en una casa en Puerto Príncipe que sirve como refugio, es una vivienda con cuartos divididos con tríplex y tiene un letrero en la cocina que dice "ni un segundo hasta que cada uno haya tenido la oportunidad de comer".

Es extraño ver a una celebridad de su talla en estos lugares. Él ha llevado el glamour a un país que no tiene nada y en donde las calles están llenas de suciedad y mucha gente no cuenta con plomería en sus hogares, sin mencionar siquiera la falta de un trabajo fijo.
Sus ideas políticas de izquierda parecerían no combinar con las derechistas del presidente Martelly, y su liderazgo de un grupo de ayuda parcialmente fundado por las Naciones Unidas no cuadra con su crítica a las Organizaciones No Gubernamentales extranjeras. Su lenguaje no es exactamente diplomático, pero quizás exista una lógica rara en la aventura de Penn en Haití. Él es un actor cuyas políticas frecuentemente le ponen en el lado contrario del Gobierno de Estados Unidos.
Cuando no está en su hogar en Los Ángeles, pasa la mitad de su tiempo en Haití y sus salidas públicas son comunes.
Una mañana cualquiera aparece con sus jeans desteñidos, una camisa a cuadros y gafas de aviador, los residentes le saludan en inglés y le dicen: "Sean, my friend!". Y también en creole: "Bonjou, Sean".
pero siempre te sentís un extranjero". xtranjero".


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