Es un tema por el cual siento un profundo interés últimamente. Pienso que se trata de una profunda aspiración del ser humano pero que no pasa de ser un profundo deseo similar a la aspiración de la inmortalidad.
Intentaré explicar mi posición e ideas al respecto en una serie de mensajes que iré colocando en este tema y deseo que vayan aportando sus posturas con la mayor lógica posible , porque de eso se trata, intentar escudriñar este asunto sin posturas previas.
Desearía evitar en lo posible una deriva religiosa de este asunto que provocaría una asfixia y estancamiento de una posición de búsqueda de la verdad sobre el tema. Ya se ha tratado exhaustivamente en el apartado de religión el tema del libre albedrío.
Como punto de partida hay que reconocer que cada ser humano de partida no elige una serie de hechos fundamentales que lo definen como tal , a saber : nacimiento, familia, transmisión genética (que engloba el sexo, raza, capacidad mental, temperamento, enfermedades y un largo etcétera) país, educación primaria y finalmente la muerte a la cual estamos abocados.
En segundo lugar si la libertad es una capacidad debería reflejarse en nuestro cerebro como un apartado específico y ésto que yo sepa no se cumple.
Y en tercer lugar , para no cansar a nadie de partida porque el tema tiene muchas aristas que ya iremos tratando ( esa es mi intención) , si la teoría de la evolución es cierta, la raza humana en general y el hombre en particular vienen determinados con unas características precisas ¿Donde y cómo se encuentra la libertad aquí?
Espero que el tema dé mucho de sí

----- mensaje añadido, 12-ago-2012 a las 06:27 -----
La impresión de que somos capaces de elegir libremente entre diferentes opciones es una de las certezas más firmes que tenemos. Sin embargo, cada vez más experimentos nos demuestran que realmente esta sensación de libertad no es sino una ilusión ya que muchas de nuestras decisiones están determinadas por los estímulos que nos llegan constantemente del medio ambiente y, sobre todo, por el procesamiento inconsciente.
Ahora John-Dylan Haynes, investigador de la Universidad de Leipzig, afirma que nuestras decisiones son codificadas por el inconsciente mucho antes de que nos demos cuenta de nuestra intención. En otras palabras, que nuestro incosciente ya conoce cuál es la decisión que tomaremos aún si nosotros mismos no lo sabemos de forma consciente.
Para llegar a estas conclusiones, en un experimento Haynes registró la actividad eléctrica del cerebro mientras sometía a las personas a una prueba muy sencilla: simplemente debían presionar uno de dos botones. Cuando se les daba la orden de actuar, las personas debían elegir libremente si deseaban presionar el botón derecho o el izquierdo.
Lo curioso es que la decisión consciente de pulsar el botón estaba precedida (en unos cientos de milisegundos) por un potencial negativo del cerebro denominado "preparación potencial”, que se origina desde el área motora complementaria (una región del cerebro involucrada en la preparación del acto motriz).
En otras palabras, nuestro cerebro se preparaba para la acción mucho antes de que la persona tomase conscientemente la decisión, lo cual ha llevado a Haynes a hipotetizar que nuestro inconsciente toma por nosotros algunas decisiones, quizás muchas más de las que estaríamos dispuestos a aceptar.
Obviamente, este experimento ha despertado muchas interrogantes. Por eso los investigadores han continuado adelante desarrollando otros estudios que pretenden arrojar nuevas luces sobre este fenómeno.
Predecir las decisiones ya no es un sueño inalcanzable
Haynes realizó otro experimento cuyo objetivo era determinar qué regiones del cerebro están involucradas en las decisiones conscientes y en qué momento específico se desata la respuesta motora.
A los sujetos se les pidió que se relajaran mientras se fijaban en una pantalla sobre la cual se proyectaban una serie de letras. En cualquier momento, justo cuando lo desearan, podían pulsar uno de los dos botones (la decisión de qué botón pulsar era completamente libre). A la vez, las personas debían recordar la letra que estaba en la pantalla cuando habían tomado la decisión de qué botón iban a pulsar. Obviamente, a continuación se le pedía a los sujetos que indicasen cuál era la letra y luego se repetía una vez más el ejercicio, dejando el tiempo correspondiente entre una prueba y la otra. Lo curioso fue que casi el 90% de las decisiones conscientes fueron reportadas tan solo 1 milisegundo antes de que se presionase el botón. Es decir, las personas decidían y tan solo necesitaban 1 milisegundo para actuar en consecuencia.
Sin embargo, los investigadores detectaron otra realidad. En práctica, hallaron dos áreas cerebrales que podían “decirles” con gran precisión si las personas presionarían el botón de su derecha o su izquierda, incluso antes de que la propia persona anunciase que había tomado su decisión. La primera región era la corteza frontopolar que avisó hasta con 10 segundos de antelación, mucho antes de que la persona tomase su decisión consciente. La segunda región se encuentra en la corteza parietal y es como una franja que se extiende desde el precuneus hasta la corteza cingulada posterior. Además, estas zonas se activaron mucho antes del área motora complementaria.
Pero... ¿qué significa todo esto?
Estos resultados nos indican que detrás de las decisiones conscientes, existe un procesamiento cerebral que podríamos denominar "inconsciente" y que anticipa la respuesta hasta 10 segundos antes de que nosotros mismos lo sepamos. Además, los investigadores están seguros de que esta activación cerebral no se corresponde a un periodo de preparación para la actividad o la respuesta sino que se trata de una verdadera y propia toma de decisiones (o al menos una suerte de codificación de la decisión ya tomada).
En resumen, que quizás nuestras decisiones no son tan conscientes y probablemente deberemos revalorar el legado de Freud.


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pero volvere'!