Bien encontre este reportaje interesante, seguro todo los sepultureros del mundo tienen anécdotas de miedo que contar.
ANÉCDOTAS DE SEPULTUREROS

En los panteones de Tizimín oyen ruidos extraños
TIZIMÍN.- Los sepultureros tienen experiencias para contar, desde ruidos extraños y quejidos, hasta experiencias curiosas con parejas.
Luis Pérez Salazar, conocido historiador, dice que muy pocos tizimileños saben que el cementerio de El Recuerdo”, al que se conoce como el antiguo, tiene 110 años y que antes hubo otro, cerca de las Catacumbas.
José Renán Cen Náhuat, sepulturero de Jardines de la Paz, confirma que antes enterraban a los muertos en la calle 57 con 54-A, a la vuelta de las Catacumbas.
“Cuando desapareció y se comenzaron a cimentar viviendas, los albañiles encontraban huesos”, dice.

José Armando Mucul May, encargado de El Recuerdo, dice que es difícil saber quiénes fueron los primeros “inquilinos”, porque en algunos casos en una sola fosa hay una familia entera.
El empleado, quien hace ocho años que trabaja de sepulturero, dice que hay alrededor de 4,000 bóvedas.
“Aunque el cementerio está saturado, la gente sigue enterrando a familiares”.
Entre las anécdotas recuerda el quejido de una voz masculina y ruidos extraños.
“En una ocasión, estábamos limpiando, de repente escuchamos cómo alguien se quejaba de dolor, nos vimos a la cara y ambos nos preguntamos: ‘¿lo escuchaste?’; nos erizamos, pero ahí quedó. “Otro día estábamos desyerbando, había mucho silencio, de repente oí caer un cristal, como si alzaran un cristal y lo dejarán caer”, agrega.
Lo que nunca va a olvidar es cuando una familia pidió que abrieran el ataúd de un familiar fallecido para poner los restos en un osario.
“Habían pasado tres años desde que esa persona murió en un accidente; cuando abrí la bóveda, gran sorpresa me llevé: el cuerpo seguía igual, se veían la piel y el cabello.
“La familia nos dijo que fue una persona diabética y toda la vida tomó medicamentos, que eso hizo que su cuerpo se mantuviera”, dice.
“En una ocasión, cuando nos tocó abrir un ataúd, el olor era insoportable; por más que me puse ‘vaporub’ en la nariz y un tapabocas todo se impregnó en mi ropa; hay que ser valiente para trabajar como sepulturero”.
Mukul May dice que hay parejitas que toman el cementerio como un escondite para sus encuentros.
“Hace algún tiempo, una pareja se veía constantemente. Una vez nos descuidaron y se escondieron en el fondo del cementerio; nos enojamos y les llamamos la atención; les dio tanta vergüenza que nunca regresaron”, dice.
El sepulturero José Renán Cen, de Jardines de la Paz, calcula que hay más de 2,000 bóvedas en el panteón “nuevo”, donde han enterrado a presidentes municipales como Enrique Vales Rosado, Gonzalo Coronado y Carlos Alamilla Rodríguez.- WENDY UCÁN CHAN
El reportaje completo http://yucatan.com.mx/yucatan/anecdo...-sepultureros/


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