Bueno, el primer pajarillo está recordando algo, y por eso canta; solamente escuchando su canto aparecerá el recuerdo. Se trata del recuerdo minucioso de un rincón en un árbol seco en el que se escondía algo. El pajarillo que está cerca canta un recuerdo en el que aquello que se escondía asomaba de manera muy graciosa, divertida. Unen ambos recuerdos, ambas imágenes, para que sea más cierto aquello que vieron. Los otros cantos, más lejanos, de manera semejante, forman imágenes de arroyos tranquilos, de hojas que caen, que se posan en alguna rama, se balancean y siguen cayendo. Alguno expresa su decisión, su inminente partida.
Según mi entendimiento, lo que se transmite a través del canto difícilmente contiene información, y si la contiene está maravillosamente cifrada, porque el mensaje ha de ser maravilloso. Por lo general, se transmiten, además de emociones, intenciones; también se transmiten imágenes, que tan bien pueden reproducirse a través de nuestros coloridos gorjeos, graznidos, píos, etc.
No soy un estudioso. En realidad, no tenemos estudiosos. Mi análisis anterior procede de la influencia que sobre mí ha tenido un liliputiense, bastante perspicaz.