Desde luego la trova recoge los ritmos y música de los diferentes pueblos, por ello vemos a trovadores cubanos como SILVIO RODRÍGUEZ y PABLO MILANES adoptar al son y guaracha para insertarlas en su arte. En Chile VÍCTOR JARA y VIOLETA PARRA utilizaban a la cueca y ritmos andinos chilenos para crear sus temas contestatarios. El argentino ATAHUALPA YUPANQUI arrancaba la poesía de las cuerdas de esa guitarra gaucha al son de una chacarera, una zamba o una baguala, VÍCTOR HEREDIA sigue sus pasos insertando los ritmos argentinos en su arte vanguardista y social.
En el Perú tenemos varias corrientes trovadorescas, dada nuestra riqueza cultural y musical. Hace más de cuatro décadas apareció en los Andes de Ancash, Ernesto Sánchez Fajardo, el JILGUERO DEL HUASCARAN, cantautor a guitarra de las costumbres y luchas de su pueblo; José María Arguedas lo calificó como trovador y lo apoyó en la grabación de su disco, dicho sea de paso fue el primer LP grabado por un artista andino. En los años 70, aparece en Ayacucho WALTER HUMALA, con temas que mediante el huayno resalta las luchas y la protesta del pueblo ante la injusticia del sistema capitalista. MANUELCHA PRADO, también ayacuchano, lanza en distintos temples de guitarra, su compromiso con la lucha social. Están DANIEL KIRI ESCOBAR y PIERO BUSTOS, con diferentes tendencias, tomando uno de ellos la música criolla y otro a veces el rock, haciendo incluso algunas fusiones, pues todo es permitido en la trova por no ser un género musical. Existen en el Perú muchos trovadores sin fama, ni dinero, pero con la convicción de seguir trovando en apoyo a la construcción de un futuro con más derechos humanos. Si bien es cierto las diferentes tendencias de la Trova Peruana han estado dispersas, hoy se nota un acercamiento entre los trovadores costeños y andinos.
Como vemos la trova tuvo diferentes orígenes y es patrimonio de la humanidad. En la Europa Medieval, existían los “juglares” que cantaban y recitaban con una lira, las protestas del pueblo. En el Perú Antiguo se sabe que existieron poetas que cantaban en público las grandes hazañas de sus líderes o a veces en contra de ellos. No podemos negar que en América hemos sido privilegiados por ser tierra fértil en tradición trovadoresca. Por desgracia el imperialismo, en confabulación con los medios de comunicación que nos llenan de productos plásticos, siempre han impedido que este arte se difunda. Es más triste que en el Perú se desconozca y se haya desarrollado menos la trova que en otros países de Sudamérica, teniendo nosotros un rico material en nuestras costumbres andinas, abundantes en diversidad y con una tradición poético-social envidiables, en base a ello el Perú debería ser gran productor de trovadores exportables al mas alto nivel como lo hace Cuba, por citar un ejemplo. En contraste, la realidad de la trova en nuestro país es la misma realidad de todo el arte, donde solo con dinero y compadrazgo se puede progresar. Pero eso algún día cambiará.





