Ubicada en la costa de Irlanda
En esta isla, considerada como una isla sagrada, se encuentran las tumbas de varios soberanos escoceses, irlandeses y noruegos, además del monasterios fundado en 563 por San Colomba. A la caída de la noche se puede escuchar una música misteriosa que o parece venir de parte alguna y sonidos de campanas fantasmales. Luces inexplicables parpadean en la noche y se han visto grandes barcos vikingos navegando a lo largo de la costa.
Sin embargo en el vecino país de Escocia nadie parece sorprenderse. Peter Underwood, especialista en la materia, cuenta numerosos relatos de monjes fantasmas que han sido vistos en lugares por los que la gente del país jamás se aventuran a transitar de noche.
Siempre se trata de monjes de la época de San Colomba, vestidos con hábitos pardos anudados a la cintura. Caminan silenciosos como pareciendo ignorar a las otras presencias humanas, sus primeras apariciones se remontan a los tiempos de la Reforma, cuando se profanaron las tumbas y se arrojaron las cruces al mar.
John Mac Millan, que se encontraba restaurando un viejo monumento en la isla, caminaba una noche de verano por un sendero que llegaba hasta la antigua abadía, al norte en la isla. Muchas veces había recorrido ese camino y conocía perfectamente las particularidades del paisaje ya que vivía en la isla desde la infancia. Sin embargo, esa noche se quedó estupefacto al no encontrar ciertos lugares familiares que jalonaban su ruta. La granja de la señora Ferguson había desaparecido, lo mismo que la de su amigo John Campbell. A pesar de su sorpresa, continuó caminando. Toda traza de vida parecía haber desaparecido.
Finalmente llegó a la playa del norte de la isla.
“Al acercarme a la playa –cuenta el- pude ver, iluminada por la claridad de la luna, una flotilla de barcos vikingos que navegaban hacia el norte. Eran 14 embarcaciones, cuyos remos se hundían rítmicamente por las aguas. En las grandes velas cuadradas se veían pintados los emblemas vikingos.
Como las embarcaciones se estaban acercando a la costa, pude distinguir los rostros de los marineros, que parecían gritar, aunque yo no lograba distinguir ningún sonido. Al borde de la playa un grupo de monjes los observaba, al principio con recelo y pronto con terror. Ví después como los invasores se precipitaban sobre los monjes, los masacraban y se dirigían seguidamente hacia la abadía. No podría decir si transcurrieron unos instantes o una buena hora antes de verlos regresar, cargados con su botín y llevándose el ganado de los monjes. Entonces el cielo se iluminó con rojos fulgores y la abadía se convirtió en pasto de las llamas. Los vikingos cargaban su botín en los barcos y volvieron a adentrarse silenciosamente en el mar. Después, la playa retomó su calma habitual.”
Luego se confirmó que los emblemas databan de finales de siglo X.
Se dice que el realismo con el que sucedieron los hechos en la visión se asemejaban al rodaje de una película, fue muy real.
John Mac Millan debió hacer una incursión en una dimensión del tiempo, en la que permanecía incrustada la escena de la carnicería, cometida por los vikingos que conservada de este modo, se vuelve perceptible en determinadas condiciones.
Otra imagen surgida del pasado
En septiembre de 1953, durante tres días, los telespectadores británicos pudieron captar en sus pantallas de tv, las siglas de la estación emisora K.L.E.E.
Sin embargo al cabo de tres o cuatro minutos de emisión las señales se iban desvaneciendo, para dejar lugar a las imágenes de las emisoras locales habituales. Ahora bien, la K.L.E.E había sido una emisora de Houston, en Texas, que había cesado toda actividad en 1950. La BBC hizo una investigación sobre lo que entonces consideró una mistificación.
Finalmente declaró a la prensa y medios en general que esa broma, si se trataba de una, habría costado a su autor un mínimo de 100.000 dólares y que los conocimientos del bromista tendrían que ser muy superiores a la tecnología existente en la época.
Luego de algunas investigaciones se llegó a la conclusión de que no pudo haber sido causada por medios habituales, en pocas palabras, fue algo catalogado como sobrenatural.

La abadía de Iona

Otra foto de la abadía










