Lo cierto es que el crecimiento extraordinario de la región puede llegar a encontrar tensiones si no es acompañado por un crecimiento adecuado en la infraestructura de los países. Este es el reclamo, por ejemplo, que le están elevando los empresarios peruanos a Alan García. Perú crece y fuerte, pero tiene carencias que pueden limitar su crecimiento (y de hecho, ya lo está haciendo).
Un dato interesante sobre este aspecto, es el que comenta Lelio Balarezo Young, presidente de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco): “El Banco Mundial en un último estudio que acaba de emitir explica que los peruanos perdemos US$ 1.600 millones por falta de infraestructura. Vamos a ser competitivos cuando eliminemos esos sobrecostos que todos los peruanos tenemos que pagar”.
En lo que dice Young está la clave de la importancia que tiene una infraestructura adecuada para apuntalar al crecimiento económico. Si por ejemplo, los caminos son inadecuados como ocurre con el caso del campo argentino, se hace más costoso transportar la producción. Si se tiene que suspender la producción por falta de energía eléctrica, también tenemos un incremento en los costos con el agregado de que se hace difícil cumplir con los compromisos contraídos, con lo cual, los contratos empiezan a caer. Esto muestra que no siempre el problema de la competitividad de las economías latinoamericanas pasa exclusivamente por el nivel que tenga el tipo de cambio en ese momento.
Una buena infraestructura es también relevante para atraer inversión extranjera. A la hora de invertir, las empresas extranjeras toman muy en cuenta, entre otros factores de decisión, todo lo relacionado a la infraestructura del país o región donde piensan invertir. Así también lo entiende Young cuando dice: “La única forma de ser más competitivo es que el Estado invierta en obras públicas como carreteras, electrificación, saneamiento, hospitales, puertos y aeropuertos… Cuando baja la inversión pública, baja la inversión privada; cuando aumenta la inversión estatal los empresarios privados invierten más”.
Es verdad que la inversión en infraestructura impulsa al resto de la inversión privada. Pero no necesariamente toda la inversión en infraestructura la debe hacer el sector público. También se puede generar un contexto conveniente para que la inversión extranjera se vea atraída hacia los sectores relacionados a la infraestructura. En este sentido, Perú está actualmente en el cuarto lugar entre los receptores de inversión extranjera directa en la región.
Relacionado a esto, el Ministro de Relaciones Exteriores Perú, José Antonio García Belaúnde anunció importantes inversiones provenientes de España: “Hay un anuncio de posibles inversiones españolas en los próximos años hasta por US$ 2.000 millones en diferentes sectores”. España es el principal país de donde proviene la IED hacia Perú, con un acumulado de US$ 4.900 millones, en su mayoría en los sectores de telecomunicaciones, finanzas y energía.
Los sectores relacionados a la infraestructura de los países latinoamericanos, seguramente comenzarán a tener un rol clave en el crecimiento de estos países en los próximos años. Seguramente también serán un polo de atracción de la inversión privada extranjera. Es por ello que aquellos países que puedan asegurar un buen contexto para la inversión extranjera, serán los que mayores posibilidades tengan de sostener el crecimiento y la competitividad de sus economías.







