Según el presidente del Banco Mundial, la situación es crítica en Centroamérica y el Caribe. En Haití llevan una semana de protestas porque no tienen qué comer, y en Perú, el precio del trigo está obligando hacer pan con masa de patata.
Para qué hablar de África, donde la dramática situación no cambia. Las sequías de los últimos años han asfixiado las tierras fértiles y en Egipto, las protestas se suceden por el racionamiento de la comida.
En el sur de Asia y el Pacífico, la demanda cada vez mayor de países emergentes, como La India o China han disparado los precios.
El problema es que no se produce suficiente comida, sobre todo porque los campos ahora se destinan a los biocombustibles. Y la comida que hay es muy cara, porque el petróleo no deja de superar máximos.
¿Y qué se está haciendo?
Pues hasta ahora bien poco, porque en los países ricos seguimos muy preocupados por la gasolina.









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