Antes de la revolución de 1959, Cuba era un país de injusticias sociales. El 24% de la población era analfabeta, el 49% de los niños no tenía escuela, el estudio era derecho de quienes tenían dinero. Solo el 1.1% de la población tenia grado universitario. La mortalidad infantil era de 3.8%, la salud era igualmente una mercancía cara, era normal ver en Cuba niños desnutridos, abandonados y trabajando en las calles. La isla era solo un lugar turístico y burdel de norteamericanos. La burguesía extranjera y nacional, tenían en sus manos las riquezas y el mercado cubanos. Existía también discriminación contra la raza negra, que vivía prácticamente excluida del sistema educativo.
Cuba, después de la revolución, sigue siendo un país “tercer mundista”, pero el analfabetismo solo llega al 1%, no existe niño sin escuela, la educación es gratuita en útiles y derecho de enseñanza, desde el nivel inicial hasta el post grado. Cuba ostenta la mejor educación de toda América Latina, comparada a la de los países desarrollados, así lo demuestran los resultados de evaluaciones hechas por la UNESCO y la ONU. La mortalidad infantil actualmente es de 0.1%, inferior a la de Estados Unidos. Cuba es el paraíso de la salud, reconocida por tirios y troyanos, donde la medicina es gratuita y el Estado aplica una política preventiva. Hoy en Cuba los niños no trabajan en las calles.
Pero Cuba no es un paraíso para el que está acostumbrado al capitalismo. Los recursos, la riqueza y las grandes empresas están en manos de un Estado Socialista que da trabajo al pueblo a cambio de alimentos, salud y educación para los niños, el término “gratuito” sería inexacto, porque el gobierno no mantiene a nadie. El trabajo del cubano ayuda a generar la riqueza que el Estado reparte de la forma más equitativa y racionada posible. Desde luego en Cuba no hay consumismo, no hay dinero para la cantina, ni la discoteca, ni la moda de Paris, ni otras frivolidades del capitalismo. Solo los turistas pueden gozar de esos lujos en hoteles caros en la Habana y Varadero, o en night clubs. Los pocos canales de televisión y radiodifusoras se concentran en programas culturales, familiares, informativos y de sana diversión. Todo programa es evaluado por el Ministerio de Cultura. Igualmente la iglesia católica no tiene ingerencia sobre la educación y es separada totalmente del Estado, los sacerdotes tienen otros oficios para ganarse la vida.
La existencia del socialismo en Cuba representa una amenaza para EE.UU., desde que este ejemplo podría ser imitado por otros países de Latinoamericana que propagarían la revolución, ello significaría que la oligarquía norteamericana y sus transnacionales no podrían seguir saqueando el petróleo, ni los minerales, ni podrían imponer sus condiciones en el mercado. A ello responde las constantes agresiones de EE.UU. contra la revolución cubana. Primero con un siniestro Bloqueo Económico que restringe la entrada de productos cubanos a EE.UU., sus socios Europeos y los países donde domina el imperialismo. Al imperio no le importa que ello haya causado grandes pérdidas a la industria, escasez de víveres y útiles escolares, y grandes angustias al pueblo cubano; el objetivo es hacer fracasar a la economía socialista. Pero aun así Cuba extiende su solidaridad con los pueblos del mundo enviando médicos y medicinas para socorrer a quienes cayeron en desgracia. En 1961, EE.UU. intentó invadir militarmente Cuba, para ello la CIA entrenó y financió a grupos terroristas de exiliados cubanos para el asalto de Bahía de Cochinos, el que fracasó gracias a la valentía del Ejercito Popular Cubano que expulsó rápidamente a los invasores. Desde aquel tiempo diversos grupos terroristas de Miami han atentado contra la población civil y turistas en Cuba. El gobierno yanqui decretó una Ley de Ajuste Cubano que dice: “toda persona nacida en Cuba que llegue a Miami, tiene derecho a ser exiliado y a gozar de residencia”, con ello EE.UU. fomenta la migración ilegal y el tráfico de cubanos que se ven tentados por el “sueño americano” a solo 90 millas. Todo ello con el fin de montar una campaña de desprestigio contra Cuba.
Es cierto que la legislación cubana contiene leyes muy duras y que existe la pena capital, pero ¿se puede esperar un Código Penal blando en virtual estado de guerra? Cuba es una isla amenazada por la burguesía transnacional que gobierna el mundo y que solo busca el menor pretexto para invadirla. Contra Cuba complotan los medios de comunicación burgueses y el Vaticano, con todo el poder que tienen para mentir y contar la historia a su conveniencia. Pero cada vez hay más admiradores de la revolución, porque la lucha del pueblo cubano es la lucha de los desposeídos y explotados que buscan desterrar el hambre, la miseria y la exclusión del sistema neoliberal y fascista.





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