¿La Crisis Educativa se resuelve con el Fascismo?
Ningún analista de sociedades podría atreverse a negar que el Perú atraviesa por tiempos de aguda crisis económica y política. Muy diferente a la falacia del gobierno aprista y la prensa servil que nos muestran un ciclo virtuoso ficticio para la economía popular. Pero no es necesario recurrir a tanta ciencia y dialéctica para percatarnos del disfraz, solo basta recurrir a algunas fuentes secundarias para enterarnos que diariamente existe movilización de mineros, campesinos y trabajadores de la agroindustria. Hace poco nos enteramos de que la policía reprimió a balazos a los trabajadores de CAMPOSOL S.A. quienes marchaban porque se le reconozcan sus derechos sindicales y por otros atropellos de la empresa hacia ellos. Esto último la prensa ha silenciado olímpicamente. Las marchas del SUTEP y de la CGTP son solo la capitalización de estas movilizaciones dispersas, sin una línea clasista de lucha y en la mayoría de los casos se restringe a defender intereses del gremio. Sin duda alguna la huelga y diaria marcha de los maestros del SUTEP es el movimiento que más se ha dejado sentir. Esta paralización en Junín se viene dando desde hace un mes y ha encontrado eco en todo el país donde el resto de las regiones han empezado a plegarse, siendo la última la Base de Lima que entró a la huelga tardíamente el 5 de julio.
¿Pero qué existe detrás de todo este plan de “reforma” educativa del ejecutivo? La versión del gobierno aprista es que la mediocridad de los maestros es la culpable de la mala calidad de la educación peruana, que el gobierno y el Ministerio de la Educación han implementado un plan de capacitación mediante una Ley de Carrera Publica Magisterial que levantará el nivel de los maestros quienes serán evaluados periódicamente y que esto contribuirá al despegue de la educación y de la calidad profesional del magisterio. Mientras la prensa se encarga de olear y sacramentar lo dicho por el oficialismo, como en tiempos de la Dictadura de Fujimori.
Intentaremos dar nuestra propia respuesta partiendo de los problemas internos del Magisterio Peruano y del SUTEP. Es cierto que la educación peruana es de las peores del mundo, hace 6 años la UNESCO realizó una evaluación en 52 países con muestreos de escolares primarios y secundarios y el Perú ocupó el lugar 51. La educación universitaria también es paupérrima, metodológicamente estamos en la época de la escolástica, donde el método científico se aprende solo por cumplimiento y casi no se aplica en la vida universitaria y menos en la vida profesional. En el Perú es normal observar profesionales de todos los campos con un bagaje de cultura general muy bajo, con un triste promedio de un libro leído por año y una escasez clamorosa de profesionales científicos, la gran mayoría lo son simplemente de oficio. La consideración de los profesionales peruanos en el Primer Mundo es contundente, el titulo universitario peruano no vale nada en esos países. Es obvio que el problema no solo existe en el magisterio, esta crisis también se extiende en todos los campos y en la Universidad peruana principalmente.
El sistema educativo arrastra la tradición escolástica de la colonia, impulsada por intereses de dominación. Bajo este sistema se prohibía a los criollos que accedieran a las ideas liberales de la Ilustración. Existen dos instancias que velan por la escolástica actual en el Perú y el Tercer Mundo. Una es la Iglesia Católica y otra es la ONU que se somete a sus dogmas y disposiciones. La Iglesia Católica tiene el poder casi absoluto en la educación peruana desde hace siglos, a pesar de ser hoy un país laico bajo la Constitución, en la práctica el catolicismo tiene ingerencia directa en la educación de colegios privados y públicos. Como en una sociedad feudal se imparte el curso de Religión Católica como si todos los peruanos fueran o tuvieran que ser católicos. La Iglesia Católica tiene un gran porcentaje de las entidades educativas en el Perú, con las cuales dicho sea de paso realiza suculentos negocios. Pero lo más grave es que ha sido participe directa de la reacción cuando la educación peruana caminaba hacia lo científico y dialéctico en los años 80. Durante la Dictadura de Fujimori después de perseguir, apresar y hasta asesinar docentes científicos, se dio poder casi absoluto al Opus Dei para reorganizar la educación en las universidades y colegios. La educación que se inició a destruir en el aprismo, en el fujimorismo terminó de retroceder a la época colonial. Las disposiciones de la ONU no hacen más que avalar la educación escolástica publica, pues todo se ciñe a un programa internacional que las burguesías elaboran para que el proletariado sea mas fácilmente dominado.
Este sistema escolástico y mercantilista ha permitido que muchos no tengan acceso a la educación y que exista un porcentaje de analfabetos de 25% y un porcentaje no medido de analfabetos potenciales, propio de una sociedad semifeudal como la peruana. A esto debemos agregar los problemas de miseria y pobreza del grueso de la población estudiantil, donde niños mal nutridos, tuberculosos y con parásitos tendrían que ser superdotados para poder asimilar los conocimientos en un buen porcentaje. En resumen las taras que arrastra la educación peruana pueden resumirse en tres: escolástica feudal, desnutrición infantil y oscurantismo religioso.
El SUTEP desgraciadamente nunca ha cumplido la labor histórica de un sindicato clasista. Actualmente es el feudo del llamado “Partido Comunista del Perú – Patria Roja”, un partido revisionista y oportunista formado por seudo marxistas cuya dirigencia vive de las rentas del partido y de la Derrama Magisterial. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN), durante más de dos décadas ha permitido que el sindicato sea manipulado por los gobiernos de turno. Ante el abandono de los principios del sindicalismo clasista y los intereses de las masas, y el reemplazo de la lucha de clases por la conciliación de clases, la convivencia, la traición y la priorización de cuestiones de gremios e individuales; han quedado de lado los intereses de la educación pública, de los maestros y alumnado. Esta situación coloca al SUTEP en total vulnerabilidad, no es raro que la facción de Luís Muñoz sea tan vapuleada por los mismos maestros, incluso por sutepistas que están decepcionados de su sindicato. Desde luego esta circunstancia es bien utilizada por la prensa reaccionaria para desvirtuar la lucha de los maestros y meter en un solo saco a todo el SUTEP y al Magisterio, especialmente en estos días que la crisis social se viene manifestando.







