Hay que aceptarlo, los mexicanos comunes sabemos muy poco acerca de esa nación sudamericana.
El país andino cuenta con tantos atractivos que podríamos obviar –sin que dejara de ser una gran pérdida– la visita a las míticas ciudades incas.
Tres regiones
Podemos dividir Perú para efectos turísticos en tres regiones que corren paralelas a la costa del Pacífico. La primera es una franja costera que conjuga playa y desierto. Tiene aguas templadas en el norte y la fría corriente del Pacífico sur baña la parte costera más austral del país.
La parte media la ocupa la cordillera, con elevaciones promedio de 3 mil metros y cumbres que sobrepasan los 6 mil metros sobre el nivel del mar, nieves perpetuas y ciudades coloniales con clima frío.
Es a partir de la cara oriental de la cordillera que los deshielos y escurrimientos dan pie al río más caudaloso del planeta: el Amazonas.
¿No era brasileño?
Por supuesto que todo mundo asocia el nombre de ese río con el país de la samba y el futbol, pero si bien la mayor superficie del Amazonas atraviesa territorio brasileño, el nacimiento del gran caudal sucede en Perú.
Así que el noreste del país, son selvas bajas habitadas por monos, armadillos, nutrias y reptiles. Todos auténticamente peruanos.
Iquitos
En el siglo XIX los magnates europeos explotaron el caucho en las selvas sudamericanas y así vino el auge de la ciudad de Iquitos, que aún conserva mucho de ese esplendor.
A 20 kilómetros está la Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana, que alberga uno de los más nutridos ecosistemas del planeta. En esa región se pueden encontrar hasta 300 especies distintas de árboles por hectárea, amén de otros animales endémicos.
A 84 kilómetros al sur de Iquitos encontraremos Nauta, ahí confluyen dos grandes ríos: Marañón y Ucayali, que dan nacimiento al Amazonas, de ahí recorrerá 6 mil 788 kilómetros hasta su desembocadura en el océano Atlántico, en territorio brasileño.
Esta rica zona peruana se ubica al norte del país, cercana a las fronteras con Brasil y Colombia, pero dada la complicada geografía, desde Lima sólo es posible llegar a Iquitos vía aérea cruzando la cordillera para aterrizar en la zona amazónica. El vuelo tiene una duración de hora y media.
No es difícil adivinar que el ecoturismo es la actividad principal en la región. Las visitas a comunidades indígenas, el avistamiento de delfín rosado y los cruceros por la ribera de la selva son casi obligadas para quien se atreve a llegar a esos poco conocidos confines del mundo.
Hay zonas de campamento con servicios básicos en Nauta y Pacaya-Samiria. Debido a la protección que goza como reserva natural, pocos operadores tienen l acceso a la zona.
La época recomendada para visitar Iquitos es entre abril y octubre, su fiesta es el 24 de junio, día de san Juan, que los pobladores locales asocian con el agua, de manera contraria a lo que sucede en España, donde la celebración de ese santo tiene como elemento principal el fuego.









