Las exportaciones tradicionales comprenden los sectores mineros y petroleros. Pero también están ciertos productos agrícolas y pesqueros. Entre ellos, destacan el café y la harina de pescado. Los productos no tradicionales comprenden el sector textil y también el agrícola. Los productos estrella de la agricultura no tradicional son el espárrago, el mango y - recientemente - la alcachofa.
El problema de la minería es conocido: La mano de obra empleada es poca y poco calificada. Además, el sector minero no suele generar encadenamiento. Es decir, las actividades mineras no benefician significativamente a otros sectores económicos. Si a ello sumamos los riesgos para trabajadores y medio ambiente, queda claro por qué la orientación hacia otros productos es deseable. Además, un país con exportaciones diversificadas absorbe mejor el impacto de una eventual caída de precios en ciertos productos.
En el caso ideal, un fábrica textil usa algodón peruano, crea puestos de trabajo que requieren cierta especialización, compra maquinaria ensamblada en el Perú y contrata a una empresa encargada del posicionamiento del producto en mercados internacionales. Es decir, se crea una cadena de producción que termina por beneficiar a otros sectores generando empleo y chorreo más allá de las cuatro paredes de una fábrica.
Pero hay más. Hace tiempo que la China ha dejado de producir solamente textiles y juguetes baratos, es decir, productos con bajo valor agregado. Hoy por hoy, la China es el cuarto productor mundial de automóviles, habiendo superado a Francia hace dos años. Últimamente ha pasado a exportar productos de alta tecnología entre los cuales destacan computadoras.
El Perú seguirá siendo un pobre sentado sobre un banco de oro si no logra centrar su desarrollo en los productos con valor agregado. El desarrollo de un país pasa por el aprovechamiento de sus potenciales humanos. A diferencia de una máquina, el rendimiento específico de ser humano es el pensamiento, la creación de ideas. Sin embargo, el nacimiento de industrias tecnológicas, de industrias del conocimiento, requeriría de empleados altamente especializados, debidamente preparados. Las posibilidades son, pues, remotas sin una sistema educativo capaz de proveer tal nivel de preparación a nivel de colegios y universidades. Por tanto, el problema es también socio-político.
saludos el_juego









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